Justo a una semana de que inicie el último periodo ordinario de sesiones de la LXI Legislatura del Congreso de la Unión, comenzó la desbandada de diputados federales y de senadores que habrán de contender en los comicios del próximo 1 de julio para buscar un nuevo cargo de elección popular.

Es práctica común que, ante la prohibición de la reelección consecutiva de legisladores en México, éstos abandonen sus curules y escaños.

Los diputados federales anhelan ser senadores y los últimos, saltar de la Cámara Alta a la Baja.

A petición expresa, el pleno de la Comisión Permanente aprobó, sin discusión, 25 solicitudes de permiso constitucional a igual número de legisladores para separarse del cargo.

De los solicitantes, 24 se desempeñaban como diputados federales, todos del PRI, y uno, el panista Rodolfo Dorador Pérez Gavilán, era Senador.

Entre los priístas que dejaron la curul destacó el caso de Beatriz Paredes Rangel, quien contenderá por segunda ocasión consecutiva por la Jefatura de Gobierno del DF.

La tlaxcalteca con una larga trayectoria parlamentaria comentó desde la tribuna que es en el Poder Legislativo donde las decisiones calan hondo en el modelaje de la sociedad y en la perspectiva histórica.

No es el poder para satisfacer las ambiciones o disfrutar del boato de los poderosos. Es el poder para que, con humildad y oído abierto, con capacidad de escuchar y generar afinidades mayoritarias o consensos, sea posible trascender. Es el poder de los pares, de los diferentes, pero iguales , completó la política priísta.

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