Después de una balacera que dejó dos personas muertas en la estación Balderas, en el 2009, el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro implementó un programa para instalar arcos detectores de metal en sus instalaciones; sin embargo, en los últimos años la supervisión se ha relajado, ya que los usuarios pueden ingresar con cualquier artículo, incluso objetos que pudieran poner en riesgo a terceros.

En un recorrido realizado por El Economista se pudo observar que las inspecciones se encuentran en pausa en las entradas de algunas de las estaciones más concurridas como Juárez, Balderas, Taxqueña, Chabacano y Observatorio, ya que los aparatos que detectan objetos metálicos están arrumbados, llenos de polvo, en mal estado e incluso descompuestos.

De acuerdo con datos del STC-Metro hay 32 arcos detectores de metales en toda la red de transporte, pero en el recorrido sólo se pudieron detectar 10 en funcionamiento.

Juárez es una de las estaciones más concurridas, pero los usuarios no se ven obligados a pasar por los detectores. Al ser cuestionado un elemento de seguridad sobre cuál era el criterio para realizar una revisión, éste indicó que se da cuando los usuarios se ven sospechosos, cuando lleven consigo objetos voluminosos o incluso cuando lo quieren hacer de manera voluntaria; sin embargo, la gran mayoría pasa de largo.

En el 2016, Jorge Gaviño, exdirector del Metro, reconoció que los arcos no se encontraban trabajando adecuadamente, por lo que buscarían nuevas alternativas para detectar objetos que pudieran representar un peligro para los usuarios.

erp