La Cumbre Iberoamericana cierra este martes con un llamado a renovar este foro regional, pese a las notables ausencias de los presidentes de Argentina, Brasil, Venezuela y del presidente cubano, Raúl Castro.

Los esfuerzos para que Castro asistiera por primera vez a una Cumbre Iberoamericana -a la que están invitados 22 países- aprovechando esta edición de "renovación" de Veracruz se truncaron nuevamente al confirmarse que será su vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, quien participará en la jornada final.

"El vicepresidente cubano llega en la próximas horas y será el jefe de la delegación cubana" en la cumbre de Veracruz, dijo la noche del lunes a la AFP una fuente del gobierno mexicano.

Acostumbrado a mantener en secreto sus viajes por razones de seguridad, Castro fue anfitrión el lunes en La Habana de una reunión entre la isla y los países de la Comunidad del Caribe (Caricom), organizada por la cancillería cubana en milimétrica coincidencia con la cumbre de Veracruz.

Pero la ausencia de Castro no parece ser el único revés que afecta a la integración iberoamericana que Madrid buscó impulsar con bombos y platillos las dos últimas décadas.

La noche del lunes, el canal Televisa transmitió una entrevista con el jefe de gobierno español, Mariano Rajoy, en la que se refirió a las tensas relaciones que mantiene con Venezuela especialmente a raíz de su reciente reunión en Madrid con la esposa del detenido opositor venezolano Leopoldo López, tras la que Caracas llamó a consultas a su embajador.

Con Venezuela "procuro tener las mejores relaciones posibles (...) Ahora, a mí me gusta la democracia. Tengo derecho a que me guste, dejémoslo ahí", dijo Rajoy.

mrc