Suchiate, Chis. Las balsas van y vienen, la mayoría repletas de paquetes de refrescos, leche, agua, aceite, papel higiénico y sin fin de productos de consumo básico, o incluso cervezas y cigarros, todos ellos comprados en México para ser consumidos en Guatemala. Esto se debe a que es más barato comprar en nuestro país, ya que 1 quetzal (moneda de Guatemala) equivale a 2.50 pesos mexicanos, por lo que el negocio es redondo en ambos lados del río Suchiate, justo en la frontera entre ambas naciones.

En este municipio, aproximadamente 7,000 personas dependen del comercio fronterizo, entre ellos hay 2,500 tricicleteros sindicalizados, 1,500 no sindicalizados y más de 3,000 balseros, además de los comerciantes de los alrededores, según cifras de la edil Sonia Eloina Hernández.

La preocupación ante la llegada de la Guardia Nacional a esta frontera para regular la migración, y de paso el traslado de productos, es evidente, ya que aseguran que entre 60 y 65% de la población se dedica al comercio México-Guatemala. “Preguntan si van a seguir dejando el comercio, nosotros en Suchiate tenemos un comercio formal; sin embargo, la gente de Guatemala viene a comprar y lo pasa por balsa, por los aranceles que cobra Guatemala”, explica la alcaldesa Sonia Eloina Hernández.

Cabe señalar que al pasar los productos por balsa hacia Guatemala este comercio evidentemente se vuelve irregular por la evasión de impuestos, pero es una práctica muy común para los habitantes de los dos países.

“Hasta ahorita no hemos recibido instrucciones y esperemos que pronto llegue la Guardia Nacional. Es cierto que habrá más seguridad, pero (la prohibición del comercio) es el único resquemor que tiene la ciudadanía”, añade Eloina Hernández.

La alcaldesa de la localidad más cercana con Guatemala estima que un posible cierre de la frontera no sólo afectaría al comercio en Tapachula, Chiapas, sino a muchos estados de la República que transportan mercancías hasta esta frontera.

“En materia económica nos quedaríamos casi en ceros, nada más se dedican al comercio y a la agricultura las y los suchiatenses”.

Este temor también es evidente entre los locatarios de los alrededores del río, quienes cuentan que el domingo 16 de junio fue la única ocasión en que vieron desplegados a los elementos de la Guardia Nacional. Añaden que las fuerzas armadas además de evitar el cruce de personas por las balsas, también negaron el cruce de productos, lo que les ha afectado, ya que los guatemaltecos dejaron de comprar por el temor a que les detuvieran su mercancía a la hora de pasarla por el río, situación que permaneció por varios días.

Cruzar a Guatemala por llantas tiene un costo de 10 quetzales (25 pesos mexicanos), y a lo largo del río Suchiate existen al menos seis cruces “regulados”, todos ellos con balseros —como se les conoce a las personas que reman hasta el otro lado—, agrupados e incluso uniformados.

En las orillas del poblado existen cientos de bodegas repletas de productos, de ellas los tricicleteros transportan cajas y cajas a las orillas del río, todo en una forma organizada.

Cruzar por el río se vuelve más práctico para la comunidad de los alrededores, y así lo hacen aun cuando la gran mayoría cuenta con su tarjeta de visitante regional y con ella pueden entrar y salir del país cuantas veces quieran con sólo pagar 1 quetzal en el puente fronterizo. Los habitantes argumentan que, debido a la distancia que implica recorrer el puente, les es más práctico cruzar la frontera en balsa, además de que pueden llevar productos y sin pagar impuestos.

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