El trato que le fue dispensado por los senadores, su amplia sonrisa al responder a casi todos los cuestionamientos formulados y la confianza mostrada en su comparecencia parecieron dibujar anoche la señal de que se confirmará el secreto a voces de que Alejandro Gertz Manero será el titular de la nueva la Fiscalía General de la República (FGR).

Y que sólo hace falta concretar, por las dos terceras partes de los senadores presentes en la sesión extraordinaria del pleno cameral de hoy su designación.

Todo hace indicar que únicamente con el PAN no contará Gertz Manero; Damián Zepeda ya anunció hasta el hartazgo que si la terna propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador era la que fue, su bancada votaría en contra.

Al comparecer ante la Comisión de Justicia, el encargado de despacho de la vieja Procuraduría General de la República desde el pasado 1 de diciembre respondió, sin ambages, a las preguntas de Emilio Álvarez Icaza, senador sin partido, sobre la posición del presidente Andrés Manuel López Obrador respecto a no investigar a los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, es decir el borrón y cuenta nueva.

“Cualquier pacto de impunidad sería el más doloroso fracaso de la institución y de quien la dirige”.

Afirmó también, ante las insistentes preguntas sobre si está o no garantizada la autonomía de la nueva institución, no creer que tener actividad partidista descalifique a nadie.

“Siempre he respetado las conductas y actos de quienes han sido nuestros presidentes; espero (que el presidente) respete mi autoridad y autonomía”.

Frente a la crisis de seguridad y justicia que se vive en México, diagnosticó, el reto es enorme y por eso intentará, junto con los poderes Legislativo y Judicial, enfrentar el problema.

Desde su perspectiva, en este momento “sí es una necesidad la participación de los militares”; es decir, la Guardia Nacional. “No hay por qué evitarla. Todos tenemos una causa común y dar la batalla. La militarización ha sido un tema tan conflictivo; podemos trabajar juntos para encontrar el camino. Lo que sea necesario hacer, lo haremos, se los aseguro”.

En su turno, Bernardo Bátiz Vázquez afirmó que conoce al presidente Andrés Manuel López Obrador, tiene amistad con él, pero no es “su consejero personal”.

Para nada, dijo, dicha amistad influiría en su trabajo como fiscal, de resultar designado.

“Les aseguro que no voy a ser un fiscal carnal (...) voy a ser un fiscal que sirva a la colectividad, no a sectores, no a partidos”.

La autonomía de la nueva Fiscalía, opinó, no depende tanto de que esté claramente establecida en la ley sino de la “decisión y conciencia” de quien ejerce la responsabilidad de encabezarla.

“La Fiscalía es, por determinación constitucional, autónoma. Pero quiero decirles que aunque no estuviera ese precepto que ordena y crea la Fiscalía, (...) les digo que la función del Ministerio Público lo debe ser, haya o no disposición legal al respecto”.

El exprocurador de Justicia del Distrito Federal durante el mandato constitucional de López Obrador como jefe de Gobierno, ofreció que para la nueva Fiscalía, con la que “va a quedar liquidada la antigua Procuraduría que tanto se desprestigió”, no habrá ni enemigos políticos, ni amigos políticos”, sino “plenitud de aplicación de justicia”.

“Va a ser una Fiscalía que sirva a la comunidad, a la justicia y a la verdad”.

Antes, Verónica de Gyvés Zárate, la otra integrante de la terna, propuso hacer una evaluación de la institución, a un año en el cargo, de ser designada, para determinar los cambios que hagan falta sobre la marcha.

“Estoy asustada de lo que me puedan preguntar, pero muy contenta, muy honrada de participar”, expresó.