Las elecciones en México representan un alto costo para los ciudadanos, los recursos entregados al (INE), a los órganos electorales locales así como a los partidos, no corresponden con los resultados que se obtienen; sin embargo, dicho gasto se convierte muchas veces en una cláusula de legitimidad, coinciden expertos.

Los recursos presupuestados en este 2017 para las cuatro entidades de la República en que se realizarán comicios, ascienden a un estimado de 1,561 millones de pesos. A esta cantidad se le debe sumar el gasto operativo propio de cada uno de los órganos electorales locales.

Si se contabiliza el presupuesto total de cada uno de los órganos electorales de las cuatro entidades con elecciones, la suma que del erario público se tendrá que destinar a la democracia asciende a 3,790 millones de pesos.

Para el investigador y experto en elecciones de la UNAM, Héctor Marcos Díaz-Santana, el padrón electoral es sumamente caro, al tiempo que, destaca, el órgano electoral mexicano es uno de los más grandes en el mundo y por ende de los que más recursos necesita. No obstante, explica que en sistemas electorales con alta desconfianza como el mexicano, el gasto ejercido termina siendo una inversión para la legitimidad.

¿Qué pasa al día siguiente cuando los comicios electorales no se desarrollan en condiciones óptimas? Hay impugnaciones, movimientos sociales, hay inestabilidad política y social... Se tiene que gastar, sí, pero eso se convierte en un mecanismo de seguridad , sostiene.

El experto añade que si se mira en el ámbito internacional, el financiamiento que otorga Alemania a su sistema electoral es el mejor del mundo, porque integra tanto los recursos públicos como los provenientes de la iniciativa privada. Cada partido político, por cada euro que recaude en la iniciativa privada, el Estado le da otro .

El financiamiento de los partidos políticos tiene que emigrar hacia la iniciativa privada en tiempos de crisis, opina. No se pude seguir gastando tanto en los partidos políticos. La cantidad que se gasta en ellos es totalmente inequitativa con el rendimiento institucional. Una reforma de Estado tendría que bajar el financiamiento y obligarlos a que recurran a fuentes privadas con dos cláusulas; transparencia y un tope de financiamiento. , indica el experto.

Por su parte, el integrante del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y especialista en elecciones, César Astudillo, arguye que el costo de las elecciones es inaceptable, está llegando a extremos de, déjame utilizar esta palabra, lo inmoral .

Astudillo precisa también que la causa de que los presupuestos de elecciones se disparen no sólo es el costo de las prerrogativas a los institutos electorales, sino el financiamiento a los partidos políticos.

Los partidos políticos hoy en día tienen 33 fuentes de financiamiento público para las elecciones; lo que el INE les da nivel federal y lo que los 31 estados de la República y la Ciudad de México le otorgan. Si reunimos esas 33 fuentes de financiamientos llegamos a cantidades inaceptables e inmorales .

El investigador agrega que el financiamiento público debe acotarse cada vez más, para que sea sustituido por el financiamiento privado.

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