Miles de centroamericanos fijaron el domingo la vista en la Ciudad de México, después de un extenuante trayecto a través de una parte de México que ha sido particularmente peligrosa para los migrantes que buscan llegar a Estados Unidos.

La mayoría de los aproximadamente 4,000 migrantes llegaron a la ciudad de Córdoba, en el estado de Veracruz en el Golfo de México, una puerta al centro del país a unos 200 kilómetros de su parada previa. El trayecto del día fue uno de los más largos hasta el momento, a medida que los migrantes exhaustos intentan avanzar a pie y pidiendo aventón hacia la frontera de Estados Unidos, aún a cientos de kilómetros de distancia.

No está claro a qué parte de la frontera se dirigirán eventualmente, pero su más reciente noche en Veracruz podría ser una de las últimas antes de dirigirse a la Ciudad de México.

Mientras los migrantes comenzaron a llenar los centros deportivos en Córdoba, otros ya habían subido a camiones de carga rumbo a Puebla e incluso a la Ciudad de México.

En tanto, un grupo de migrantes salvadoreños llegó a la ciudad de Tapachula, en el estado de Chiapas, tras caminar desde la frontera con Guatemala.

Los centroamericanos ingresaron a territorio mexicano después de cruzar de forma irregular por el río Suchiate, que divide a México y al vecino país de Guatemala.

En el contingente se encuentran personas de todas las edades, hombres y mujeres con hijos, quienes reanudaron su marcha después de haber descansado el pasado sábado en el poblado de Metapa, ya en territorio chiapaneco.