Cientos de migrantes hondureños descansan por unas horas en Guatemala con la esperanza de ingresar a México este viernes para continuar su travesía hacia Estados Unidos, donde buscan escapar de la pobreza y violencia que los agobia en su país.

La mayoría pernocta en el cemento del parque de la ciudad de Tecún Umán, fronteriza con México, aguardando la luz de día para emprender el camino que los lleve hasta la frontera sur de Estados Unidos.

Muchos han quedado desconcertados por el ofrecimiento del gobierno mexicano de brindarles un pase especial para permanecer un año en ese país. Pero también algo inconformes, pues tienen que esperar cinco días para obtener la "tarjeta humanitaria" que les permitirá quedarse legalmente, tener empleo, educación y servicios de salud básicos en territorio mexicano.

No aceptan visas transitorias

Desesperadas, un grupo de personas de casi 1,000 migrantes, no quisieron tramitar las visas transitorias y poco antes de las cinco de la mañana atravesaron la frontera entre México y Guatemala, relata una de las mujeres que hacía fila en las oficinas migratorias de esta ciudad.

Rompieron cadenas, pero no hubo tanta violencia y los dejaron pasar, no presentaron los brazaletes que ostentan los centroamericanos que sí tramitaron sus papeles, “nosotros preferimos esperar, hacer las cosas bien”, dijo la extranjera  con visibles ojeras en los ojos.

En este puerto fronterizo, muchas personas que han tramitado visas transitorias duermen tranquilos en las colchonetas azules dispuestas por el personal migratorio, les han ofrecido comida y agua, “ahora no es como la vez pasada, vienen tranquilos y nosotros seguimos la orden de allá arriba, que es dejarlos pasar”, comentó personal del Instituto Nacional de Migración.

“Ya no es como la vez pasada que había policía y todo, ya se acabó todo eso”, explicó al mencionar que hay migrantes que vienen sin papeles, por eso se pasan así, quienes deciden hacer sus trámites por la vía legal tardan en promedio una hora.

Juan, de origen hondureño, es balsero, y desde hace tres años se dedica a cruzar a personas por las balsas que corren por el Suchiate, comienza a trabajar desde las dos de la mañana y hasta el momento, calculó que ya había pasado a unas cien personas.

Con la salida del sol, se observan siluetas de personas que viajan en las balsas, el movimiento es constante y por pasarlos, se les cobra diez pesos, los migrantes descienden tranquilas con mochilas en mano para emprender su camino para alcanzar el sueño americano.

Las corrientes migratorias de los últimos meses han despertado la cólera del presidente Trump, cuya discusión con los demócratas para que sean incluidos en el presupuesto anual fondos para construir un muro fronterizo con México mantiene paralizadas desde hace semanas parte de las dependencias federales estadounidenses.

Permiso excepcional 

La directora de Control y Verificación Migratoria del Instituto Nacional de Migración (INM), Ana Laura Martínez de Lara, aclaró que el ofrecimiento de otorgar las tarjetas de "visitante por razones humanitarias" a migrantes centroamericanos "es una excepción, y solo es para esta caravana".

De los más de 1,700 integrantes de la caravana, el jueves las autoridades mexicanas entregaron 969 pulseras a igual número de personas para recibir en cinco días las tarjetas humanitarias: 155 son ciudadanos de El Salvador, 39 de Guatemala, 766 de Honduras y nueve de Nicaragua.

Sin embargo, los 969 migrantes registrados no pudieron ingresar a suelo mexicano porque las autoridades federales y del gobierno de Chiapas, fronterizo con Guatemala, aún no instalan el albergue que prometieron estaría listo en el estadio de esa localidad, el cual contaría con servicios médicos, comida y regaderas.

La iniciativa de instalar el refugio es rechazada por pobladores de Chiapas y para este viernes tienen previsto realizar una manifestación contra la medida.

erp