La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) advirtió que el crimen organizado está financiando a productores locales para poder capturar y traficar especies silvestres hacia otros mercados mundiales.

En conferencia para dar a conocer el reporte para México Análisis de los delitos contra la vida silvestre y los bosques , elaborado por la Profepa y la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el procurador ambiental, Guillermo Haro, precisó que el tráfico de animales y plantas representa ganancias anuales por 20,000 millones de dólares a nivel mundial.

A su vez, puntualizó que en México es la segunda mayor amenaza de pérdida de biodiversidad, después de la destrucción de su hábitat.

En una conferencia previa, Joel González Moreno, director general de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre de la Profepa, explicó que -por lo general- la extracción de ejemplares se realiza de manera hormiga. Algunos pobladores de comunidades van al campo para obtener plantas, se lo entregan a un individuo encargado de hacer el acopio y posteriormente pasará a manos del distribuidor para finalmente llegar con el consumidor.

Explicó que es el crimen organizado el que, en ocasiones, financia a los pobladores que habitan en donde se distribuyen los recursos naturales para extraer las especies.

El representante de la UNODC a nivel regional, Antonio Mazzitelli, aclaró que no son los grupos de tráfico de droga quienes se dedican al tráfico de especies; sin embargo, el crimen organizado en el país sí funge ese rol.

ana.langner@eleconomista.mx