Funcionarios de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus iniciales en inglés) y el Departamento de Seguridad Nacional, Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) de Estados Unidos, se resisten a compartir información con sus elementos en México por posible filtración a elementos de seguridad corruptos, reveló un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del gobierno estadounidense (GAO, por su sigla en inglés).

A los funcionarios del ICE en Estados Unidos, y a lo largo de la frontera con México, les preocupa proveer información a los funcionarios del ICE en México, por temor a que la información pueda llegar inintencionadamente a autoridades mexicanas corruptas y comprometer sus investigaciones , indica.

En un documento de 45 páginas recientemente publicado, la GAO advierte que la corrupción es uno de los motivos que continúa obstaculizando la colaboración bilateral en la materia. Autoridades estadounidenses y mexicanas reconocen los desafíos en materia de aplicación de la ley, debido a la continua presencia de esta mala práctica entre algunos funcionarios mexicanos.

Desde el 2009, la GAO reportó que la corrupción dentro de las agencias mexicanas a menudo limita la capacidad de funcionarios de EU para fomentar una asociación plena con sus contrapartes mexicanas.

De acuerdo con funcionarios de ICE, la preocupación sobre la corrupción en México se exacerbó a inicios del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, cuando fue disuelta una unidad de las fuerzas del orden, a la cual esta agencia estadounidense entrenaba y en la que confiaba, además de trabajar con ella.

Funcionarios de EU comentaron también a GAO que la rotación frecuente de personal mexicano destinado al combate bilateral de actividades criminales como el tráfico de armas agrava el problema de corrupción.

En un país como México, donde hay una preocupación subyacente sobre la corrupción gubernamental, la frecuente rotación complica los esfuerzos para desarrollar confianza entre sus contrapartes de EU , indica el GAO.

Otros burócratas de EU explicaron que no hay servicios civiles de protección en el país, por lo que puede haber un cambio casi total del staff de la agencia gubernamental, cuando una nueva administración llega a la oficina.

Como resultado, toda la gente que recibió entrenamiento especializado como el reconocimiento de armas de fuego puede ser removida repentinamente, lo que elimina la memoria institucional; ello complica planear colaboraciones futuras, así como programas de implementación.

De forma similar, agentes de la ATF comentaron a GAO que es frecuente que personal mexicano colocado en puestos clave, a quien capacitan, sean removidos.

Mientras que la rotación de personal mexicano es un desafío recurrente para agencias estadounidenses, varios funcionarios de EU recalcan que esta práctica ha sido particularmente frecuente en los últimos años. Por ejemplo, el portavoz de una Agencia de Estados Unidos en México explicó que, en los últimos cinco años, la división responsable de la implementación del desarrollo profesional en una agencia de aplicación de la ley mexicana clave fue remplazada en siete ocasiones.

De acuerdo con datos del Departamento de Justicia de la Unión Americana, 73,684 armas de fuego incautadas en México del 2009 al 2014, fueron traficadas de Estados Unidos, ello representa 70% del tráfico ilegal de estos utensilios.

GAO advierte que, de acuerdo con autoridades mexicanas, los rifles de alto calibre son el arma preferida por las organizaciones de tráfico de drogas.

Los datos de la ATF también muestran que estas armas de fuego fueron más a menudo adquiridas en los estados fronterizos del suroeste de EU y que, aproximadamente, la mitad de éstas eran armas largas (rifles y escopetas). La mayoría fueron compradas legalmente en tiendas y en ferias de armas en Estados Unidos, y luego traficadas ilegalmente a México.

La Unión Americana y las fuerzas del orden mexicanas también se enfrentan a un nuevo factor que complica los esfuerzos para combatir el trasiego de armas de fuego: partes de estos utensilios están siendo transportadas a México para luego ser ensambladas, una actividad que es mucho más difícil de rastrear.

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