El gobierno mexicano tiene claro que en estos momentos no le conviene confrontarse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; por ello el presidente Andrés Manuel López Obrador ha asumido una actitud cautelosa, aseveró el investigador de El Colegio de la Frontera Norte (Colef), Félix Acosta Díaz.

En entrevista el profesor del Departamento de Estudio de Población de esa institución explicó que es sencillo entender la razón del discurso antimexicano del presidente Donald Trump: el mandatario estadounidense está y ha estado todo el tiempo en campaña electoral.

“Al mismo tiempo que ha estado gobernando, ha estado pensando en la reelección, por lo que este año y el que viene van a ser muy complicados para México; el discurso antiinmigrante le dio votos en la comunidad blanca de estados Unidos”, refirió.

Dijo que Donald Trump “tiene una actitud que es irresponsable, que es muy de campaña política; no es una actitud de un presidente, es la actitud de un candidato”.

Comentó que con seguridad esa narrativa continuará durante meses, pero subrayó que se trata de un discurso que ha encontrado ya resistencias desde el propio interior de Estados Unidos.

“Él ha enfrentado mucha resistencia por parte de los Demócratas que ya declararon inválida su declaratoria de emergencia”.  También dijo que ha encontrado contrapeso en el Poder Judicial.

“Yo creo que hay que tomar esas actitudes de Trump como las de un tipo que está en campaña y que va a durar en campaña de aquí al año que viene”.

El académico de El Colef destacó que ante esa postura, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha optado por una actitud cuidadosa, incluso con una política responsable en materia migratoria.

Para el investigador, el mandatario mexicano ha abierto un impasse, mientras negocia con el país vecino del norte para que aporte recursos para implementar programas que propicien el desarrollo económico en los países del llamado triángulo del norte de Centroamérica, de donde salen a la frontera contingentes que llegan hasta la frontera de México con Estados Unidos con la intención de cruzar hacia el norte.

A diferencia del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, quien sí tuvo una actitud  muy entreguista hacia Estados Unidos, pues se dedicó a contener la migración centroamericana con rumbo a territorio estadounidense, la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador dio un giro en la política migratoria haciendo énfasis en el respeto a los derechos humanos.

“Yo creo que el gobierno mexicano tiene claro ahorita que no le conviene confrontarse con el presidente de Estados Unidos por el tema de la migración centroamericana. Lo que tiene López Obrador es una actitud cautelosa”.

Mencionó que México se dio cuenta de que no puede atender la migración en grandes caravanas y aunque no puede cerrar su frontera sur, anunció que ya no expedirá visas humanitarias, salvo las que se soliciten en las embajadas mexicanas en los países de origen de los migrantes.

Consideró que el gobierno mexicano sí tiene un plan para el mediano plazo para atender la migración, y uno de sus componentes es ofrecerles trabajo en la construcción del Tren Maya.

“Esto es lo que está pasando: que el gobierno de López Obrador está tratando de manera muy cuidadosa el tema de la relación con Estados Unidos, que va más allá de la migración centroamericana.

Por otra parte, el académico comentó que una de las lecciones que han dejado las caravanas de migrantes que han llegado hasta la ciudad de Tijuana es que hay muy poca coordinación entre los tres niveles de gobierno.

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