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HBO Max y el cambio estratégico en la industria del streaming

Javier Núñez Melgoza | Competencia y mercados
El interés de Netflix y Paramount por el negocio de streaming de Warner Bros. Discovery, cuyo activo central es HBO Max, es una noticia relevante que ilustra el reacomodo que vive la industria del streaming.
En su primera etapa, el crecimiento de la industria se basó en un modelo de expansión rápida de la base de suscriptores para justificar inversiones cuantiosas en la producción de contenido original. Ese modelo es hoy más difícil de sostener, pues el crecimiento en el número de suscriptores se ha moderado en varios mercados, mientras que los costos relacionados con la producción y la adquisición de contenido se mantienen elevados.
En ese contexto, HBO Max representa un negocio estratégico por su portafolio, su marca y su posición histórica. A diferencia de otras plataformas que construyeron su catálogo casi exclusivamente a partir de producción reciente, HBO y Warner Bros acumulan un acervo construido durante décadas. Además son titulares de franquicias consolidadas y cuentan con capacidad instalada de producción. Ese conjunto de activos explica el interés que hoy despierta HBO Max entre plataformas que buscan reforzar su posición sin depender exclusivamente de nuevas apuestas creativas de alto riesgo.
La posible operación también muestra la mayor importancia de la integración entre estudios y distribución de contenidos. En la etapa inicial del streaming, diversas plataformas funcionaron esencialmente como agregadores digitales. Actualmente, el control directo sobre estudios de producción, ventanas de exhibición y derechos de explotación es un elemento esencial para administrar costos y maximizar el valor del catálogo. La separación anunciada por Warner Bros. Discovery a mediados de 2025 entre sus negocios de streaming y estudios, por un lado, y sus redes globales de entretenimiento premium, deportes y noticias, por otro, responde precisamente a la necesidad de gestionar y dar mayor flexibilidad estratégica a activos con dinámicas de mercado distintas.
La pugna por HBO Max confirma otra tendencia: el streaming global está dejando de ser un mercado para muchas plataformas. El mercado ha pasado de una fase de entrada relativamente amplia a una etapa en la que sostener múltiples servicios con propuestas similares es cada vez más costoso y se incrementa el umbral de escala necesario para sostener inversiones en la generación de contenido premium. El interés de Netflix y Paramount por HBO Max puede interpretarse como una búsqueda de fortalecimiento estratégico en un entorno en el que la diferenciación ya no descansa en el lanzamiento de más contenido, sino en la explotación de catálogos consolidados y en la propiedad intelectual. En ese escenario, el margen para nuevos jugadores parece más limitado, y la permanencia de todas las plataformas actuales dependerá de su capacidad para sostener escala operativa y catálogo.
En el ámbito financiero, la operación evidencia un cambio en las prioridades de la industria. El énfasis reciente en la disciplina financiera hace más atractivas organizaciones con flujos más previsibles y mayor control del gasto. Así, integrar un negocio de streaming con un estudio consolidado puede ofrecer una estructura sostenible para gestionar inversiones, licencias y monetizar el catálogo.
Aún es pronto para saber si HBO Max será adquirido por Netflix o Paramount. Sin embargo, las propuestas de compra son reveladoras de los cambios en la industria. Ponen de manifiesto que el streaming ha dejado atrás su fase de expansión acelerada y ha entrado en una etapa en la que la integración y la gestión del contenido son al menos tan importantes como la acumulación de usuarios. Si la adquisición se materializa, su relevancia radicará menos en la transacción misma que en lo que anticipa: una reconfiguración del panorama competitivo de la industria en los próximos años.
* Especialista en competencia económica y regulación. Socio Director de Ockham Economic Consulting.

