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Goles, mentiras y aranceles

Opinión
El triunfo de la Selección Mexicana por 2-0 sobre su similar de Ecuador en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo 2026, trascendió lo meramente deportivo, ya que este choque futbolístico estuvo inevitablemente enmarcado por una de las crisis bilaterales más agudas entre ambas naciones del continente americano, a partir del “asalto” a la Embajada de México en Quito, en abril de 2024.
Tras la violenta irrupción de fuerzas policiales y militares ecuatorianas a la sede diplomática de México en Ecuador, el 5 de abril de 2024, para arrestar al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glass, a quien el gobierno mexicano le había concedido asilo político horas antes, argumentando persecución política. El gobierno de Daniel Noboa, nacido y educado en Estados Unidos de América, sostenía que Glass enfrentaba condenas por delitos de corrupción y que el asilo violaba los tratados internacionales.
Dicho operativo violentó de manera flagrante el Artículo 22 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, el cual estipula la inviolabilidad de las misiones diplomáticas, prohibiendo al Estado receptor ingresar a ellas sin el consentimiento expreso del jefe de la misión. Como consecuencia directa de este evento, México retiró a todo su personal diplomático de Quito y cerró la embajada por tiempo indefinido.
Además, interpuso una demanda contra Ecuador ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, exigiendo la suspensión de Ecuador como miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a menos que se disculpe públicamente, además de buscar garantías de que un hecho similar jamás se repita.
La invasión de Ecuador a la embajada mexicana en Quito, congeló las negociaciones para un Tratado de Libre Comercio entre ambos países, lo que a su vez bloqueó temporalmente las aspiraciones de Ecuador de ingresar como miembro pleno a la Alianza del Pacífico.
Las tensiones entre ambas naciones escalaron drásticamente a nivel comercial cuando el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, emulando estrategias proteccionistas del hemisferio norte, decretó un arancel del 27% a productos clave provenientes de México, afectando sectores como el farmacéutico, automotriz, electrodomésticos y materias primas alimentarias.
La respuesta del gobierno mexicano ante la agresiva política arancelaria de Noboa combinó la firmeza legal con el desdén económico, evidenciando la asimetría de poder entre ambas naciones. México congeló indefinidamente el diálogo político, manteniendo la exigencia de salvoconductos y la demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por violaciones flagrantes a la Convención de Viena.
Desde el plano macroeconómico, el gobierno mexicano minimizó el impacto de las represalias de Quito. En declaraciones frontales, el Ejecutivo mexicano ironizó sobre la dependencia real del intercambio, recordando que las importaciones provenientes de Ecuador representan un marginal 0.4% del comercio exterior mexicano.
A pesar de la afrenta de Ecuador a México, Noboa intentó presionar por un Tratado de Libre Comercio para dar salida a sus principales sectores. Sin embargo, México mantuvo el candado a los productos insignia de la economía ecuatoriana -como el camarón y el plátano-, protegiendo activamente el mercado de los productores locales. Al final, la estrategia punitiva de Noboa chocó contra un muro, ya que, el comercio con Ecuador simplemente no es un punto de vulnerabilidad para la economía mexicana
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, pese a los intentos de Noboa por buscar un acercamiento para desatorar inversiones e intercambio comercial,ratificó la postura de su antecesor de no reanudar relaciones diplomáticas.
Recientemente, en la conferencia de prensa del martes 7 del mes en curso, la presidenta de México afirmó: “Tiene que haber un desagravio de todo ese proceso. Tiene que haber un reconocimiento de ellos de que invadieron la embajada y tiene que haber un reconocimiento de esta persona que está asilada; de otra manera se vuelve muy complejo”, en respuesta a la pregunta expresas sobre si habría un acercamiento con Noboa.
También, se refirió respecto de las “grotescas” versiones difundidas en Sudamérica, sin citar “fuente” alguna, de que seleccionados ecuatorianos habrían sido amenazados por un cártel mexicano, lo que explicaría su derrota en los dieciseisavos del Mundial de Futbol 2026.
El “rumor” fue propalado por el conductor de Radio Mitre, el argentino Eduardo Feinmann, quien, sin presentar prueba alguna, afirmó que futbolistas ecuatorianos habían sido contactados por un cártel mexicano, y que recibieron intimidaciones con datos específicos de sus familiares para obligarlos a perder contra México durante el Mundial 2026.
Sin embargo, ni la FIFA ni la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) han emitido confirmación o queja alguna respecto a intimidaciones criminales. La FEFúnicamente formalizó un reclamo logístico menor por el uso de pirotecnia de aficionados frente a su hotel de concentración. Además, despachos periodísticosen Quito confirmaron que “fuentes” directas dentro del plantel ecuatoriano negaron categóricamente cualquier contacto o amenaza extorsiva.
Varios “influencers” ecuatorianos que previo al encuentro de México contra Ecuador pronosticaban una derrota contundente del seleccionado mexicano debido a la superioridad del conjunto ecuatoriano por contar con jugadores de élite, como Piero Hincapié, Moisés Caicedo, y William Pacho, quedaron exhibidos ante el incuestionable dominio táctico y futbolístico mostrado por el conjunto de Javier Aguirre, que con goles contundentes de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, eliminaron a Ecuador de la Copa del Mundo.
El tema de los “comentarios” de Feinmann llegaron al escenario político, ya que, durante la conferencia de prensa mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien consideró que los señalamientos del “pseudo periodista” argentino están íntimamente relacionados con la derecha en México e internacional.
Por su parte, Feinmann, presionado por los miles de comentarios en su contra en las redes sociales y en medios de comunicación mexicanos e internacionales, ofreció una disculpa pública luego de las declaraciones que lanzó contra los mexicanos tras la eliminación de la Selección Mexicana en el Mundial de 2026. Elconductor utilizó su espacio en televisión para reconocer que sus expresiones fueron excesivas y dirigirse directamente al público mexicano, en un intento por cerrar una controversia que trascendió el ámbito deportivo.
La realidad, aunque duela, es que Ecuador cayó eliminado en la cancha porque se vio superado tácticamente por un rival que aprovechó la localía y la contención de sus atacantes, de la misma manera que el gobierno de Noboa ha visto frustrada su ofensiva arancelaria ante la solidez de los números económicos mexicanos. El resto es una infame manipulación que busca empañar un triunfo deportivo y el avance de México en el contexto internacional.

