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Opinión

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La economía del cero: el fracaso del dogma

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Enrique Campos Suárez | La gran depresión

Enrique Campos Suárez

El dato más reciente disponible del comportamiento de la economía mexicana, a la espera de conocer este viernes la primera lectura del Producto Interno Bruto de México (PIB) al cierre del 2025, es el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de noviembre que registró un retroceso mensual de -0.16 por ciento.

Tomando el IGAE como referencia, el crecimiento a tasa anual en noviembre pasado es de apenas 0.37%, lo que adelanta el pobre desempeño del PIB durante el 2025, si no hay sorpresas de último minuto por parte del Inegi.

La narrativa oficial buscará que su clientela política tenga un acto de fe en sus otros datos, pero la realidad es muy terca y los efectos negativos se acumulan. No es solo el IGAE de noviembre pasado, tampoco es el PIB del 2025 un dato que será aislado, es la realidad de que la economía mexicana ha tenido una pobre expansión de 0.8% en promedio anual durante esta autollamada Cuarta Transformación. Eso se llama estancamiento.

Es en realidad una economía en cero, porque retrocede frente a sus propias necesidades demográficas. En el 2025 el registro de empleos formales ante el IMSS fue una tragedia que ha pasado de noche, porque solo se crearon poco más de 270,000 puestos de trabajo para un país que incorpora cada año a su fuerza laboral a 1.2 millones de jóvenes.

Desde las filas de Morena, el partido oficial, lo reconocen con cinismo, es el crimen organizado uno de los principales empleadores del país, en una economía que soporta una informalidad laboral por arriba de 55 por ciento.

La presidenta Claudia Sheinbaum se encierra con sus economistas consentidos para que le validen su modelo de humanismo mexicano, pero la realidad es muy terca y no se negocia con ideología. Mucho menos con aquellos planteamientos llenos de rencor e ignorancia que heredó López Obrador.

Más que buscar el aval de sus economistas de cabecera, al régimen le urge una dosis de sentido común, necesaria para admitir lo evidente: los capitales no fluyen hacia donde las reglas se alteran por decreto. La captura del Poder Judicial es, a los ojos del mercado, el fin de la certeza jurídica.

El sentido común es tener la certeza de que a los empresarios no les parece un buen lugar para invertir aquél donde los pueden secuestrar, o donde asaltan camiones a plena luz del día en las autopistas.

Es un problema para la propaganda oficial dar explicaciones, pero para un país urgido de paz y justicia es, de hecho, buena noticia que detengan a los “Botox” o a los canadienses narcotraficantes, así sea a manos del FBI.

El régimen ama la retórica de la soberanía, pero este fin de semana nos dejó claro que una tormenta invernal nos daña más que destrabar las inversiones privadas extranjeras en el sector energético mexicano.

El estancamiento de la economía mexicana no es un simple dato estadístico es el resultado de un modelo decidido a sacrificar la eficiencia en el nombre del control político.

Más que ideólogos afines, México necesita un timón que entienda que, sin certeza jurídica, sin inversión privada en infraestructura, el único destino seguro es esta economía del cero.

Enrique Campos Suárez

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

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