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¿Quién dijo crisis?

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OpiniónEl Economista

Jaime Guerrero Vázquez

Creo que el gobierno de Peña Nieto fue sometido a una fuerte campaña su contra. Nunca tuvo la habilidad para contrarrestarla y su popularidad, que nunca fue mucha durante su sexenio, fue en declive. Se acusaba a la administración peñista de corrupta, ineficaz en el combate al crimen organizado y otras lindezas por el estilo. Los comentarios ad hominem eran numerosos, se le tildaba de estúpido y se exageraba o resaltaba cualquier cosa en la que se equivocara. Lo curioso del caso fue que López Obrador, el principal beneficiado de esa campaña, reconoció al principio de su mandato que recibió un país estable y sin crisis.

Aquí viene lo paradójico, muchos de los participantes en esa campaña antipeña ahora están en el gobierno de la 4T y están siendo sometidos a una campaña similar. Cuando hablo de campaña no me refiero a un complot sino a un fenómeno en que diferentes intereses coinciden en un determinado punto. Por cierto, tampoco creo que estas coincidencias sean espontáneas, sobre todo en un continente que parece volcarse a la derecha. Pero no todas las críticas a la administración de Sheinbaum vienen desde ahí. Sin embargo, a veces hasta los mejor intencionados ayudan a hacer el trabajo sucio.

La actual campaña acusa al gobierno de Sheinbaum de ineficaz, corrupto, autoritario, insensible y coludido con el crimen organizado. Se dice que el país se le desmorona entre sus manos, para usar una imagen abusiva, y que estamos en crisis. Pero ¿realmente estamos en una crisis? ¿En una situación inmanejable? Tomo algunos temas para ahondar en esto: situación económica, seguridad, relación con los Estados Unidos y credibilidad.

1.- De acuerdo con los expertos, México no se encuentra en una crisis económica, sino en una etapa de estancamiento y desaceleración. El país mantiene ciertos fundamentos macroeconómicos estables, pero existen focos rojos. Entre estos, la debilidad del PIB que cerró el año pasado en 0.8% y probablemente no rebase el 1.5% este año. A pesar de la debilidad del primer trimestre de 2026, no parece probable caer en una recesión. El ambiente de incertidumbre parece influido sobre todo por factores internacionales (Trump y la guerra) más que por situaciones internas.

La tasa de desempleo abierto en México se mantiene como una de las más bajas de la OCDE, aunque la creación y calidad de los empleos distan mucho de ser las ideales. La informalidad laboral muestra una economía claramente distorsionada. En el rubro de buenas noticias, organizaciones internacionales han reconocido que nuestro país supera el crecimiento salarial del promedio de la OCDE y la inflación y el tipo de cambio parecen estar bajo control. Las exportaciones crecen, aunque pierden dinamismo, y el mercado interno resiste.

2.- En materia de seguridad se puede afirmar que sí enfrentamos una crisis. Aunque se afirma que hay una baja en homicidios dolosos y secuestros, el gobierno parece desbordado, incapaz de frenar al crimen organizado, sobre todo en ciertas zonas como Sinaloa, Guanajuato o Michoacán, entre otras. La impunidad y corrupción están a la orden del día, lo que permite la diversificación delictiva (extorsión, huachicol, tráfico de personas, etc.). De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) la percepción de inseguridad se mantiene elevada (superando el 60% en promedio a nivel nacional).

3.- Definitivamente, sí hay una crisis de credibilidad gubernamental, matizada por una sociedad polarizada. Las encuestas señalan una buena aceptación de la figura presidencial, pero malas calificaciones de su gobierno en materia de corrupción, seguridad, educación e impunidad. No hay confianza real en las policías y la imagen de ser un partido diferente y un gobierno distinto se han esfumado gracias, sobre todo, al comportamiento de figuras morenistas de relieve. La insensibilidad hacia las familias buscadoras o las muertes de periodistas, el ataque y la descalificación a las voces críticas han deteriorado la aceptación de la presidenta Sheinbaum.

4.- A pesar de todas las explicaciones presidenciales, la relación entre México y Estados Unidos atraviesa una profunda crisis de confianza y tensiones diplomáticas derivadas de operativos encubiertos, la presencia de agentes extranjeros en territorio nacional y la disputa de versiones oficiales entre ambos gobiernos (casos Mayos y Chihuahua). Las solicitudes de extradición de los diez de Sinaloa han agravado más de lo que se ve las relaciones y muchas figuras morenistas presionan para que no se den estas. Las negociaciones del T-MEC y los aranceles parecen caminar por otra vía, también difícil. La percepción entre los expertos es que seguirá el Tratado, pero en peores condiciones para Canadá y México.

En conclusión, no hay una situación de crisis generalizada, pero sí varios puntos rojos que no han desbordado al gobierno, excepto en el caso de la seguridad. Serán años de tensiones sociales y desgaste para la 4T.

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