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Opinión

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Daños colaterales, una derrota en puerta

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Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Mariano Espinosa Rafful

"Dirigir no es mandar, es inspirar, acompañar y dar ejemplo". — Pilar Jericó

El poder político y el desarrollo de las habilidades para comunicar van juntas en una democracia que se atreve a escuchar, que no da respuestas con irreverencias, o se apega a un discurso preestablecido, donde lo menos importante resultan los gobernados.

Los hechos relevantes que se han ido suscitando en los Estados Unidos, con la globalización y la comunicación en tiempo real que tenemos, donde quienes queremos conocer los sucesos del mundo, no sólo de nuestro entorno, ya no nos asombra nada, la noche de anoche fue más que grotesca.

El abuso con la estrategia militar para extraer a un supuesto dictador, acusado por delincuentes, que desean fervientemente un mejor trato en las cárceles norteamericanas y la reducción de sus condenas, por todos sus actos comprobados estos, no le da credibilidad del todo a Donald Trump en su país.

Lo económico está en entredicho también, toda vez el gasto de las acciones, que llevaron meses en estudios y tratos de inteligencia y contrainteligencia, no hay reportes de esos millones y millones de dólares, para tener en menos de una semana, cuentas congeladas y señalamientos de miseria de todo un país.

Pero las calles de las principales ciudades del vecino incomodo, que amenaza, acusa, increpa, sin sustento en muchos casos, están las imágenes de la falta de control, la desatención y sobre todo el abandono de las personas y grupos de ellas, sumidas en ese letargo que las drogas imponen, en una fotografía que se repite lo mismo en Nueva York que en Chicago.

Y sí, la noche de anoche en la televisión y redes sociales, vimos una y otra vez, y escuchamos varias veces, disparos en contra de una ciudadana norteamericana, de 37 años, a manos de quienes operan con total impunidad en los Estados Unidos, en aras de expulsar a los migrantes sin documentos.

Un forcejeo de la puerta de su camioneta, la reacción instintiva de la madre de tres hijos, asesinada a mansalva, sin mediar razón, explicación lógica o datos que nos lleven a considerar el hecho como irrelevante; y para no variar la justificación llega de inmediato, defensa propia, utilizó el vehículo como arma; inverosímil esta afirmación de quien hoy con esos daños colaterales, más los que conoceremos pronto sobre la extracción de Nicolás Maduro, serán determinantes para perder las intermedias en aquel país.

No es que “el dictador” no haya medido las consecuencias de sus actos, ni hubiera tenido datos finos de la ofensiva en Venezuela, que llevó a su captura, y sentarlo junto a su esposa, hoy sabemos con más poder que él, para lograr una salida hacia un país amigo, para no tener que comparecer ante la “justicia” norteamericana, que condena públicamente a los acusados antes de juzgarlos.

Si ese espectáculo es contra un “presidente” que se robó la elección de 2024, imagínense lo que están padeciendo miles de migrantes sin documentos, en las cárceles o centros de detención, antes de sus deportaciones, cuantos, muertos sin conocimiento para sus familias, desaparecidos en México y centro y Sudamérica, por cierto.

ENTRE LÍNEAS

El petróleo resulta el gran componente de discordia entre países ricos y pobres, poderosos dentro de la OPEP y los que no como México, justificar ventas u obsequios está en la libertad de acción de cada gobierno.

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