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Venezuela, tras una nube de humo de habano

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Usted es la respuesta que yo esperaba, a una pregunta que nunca he formulado. Mario Benedetti
Quizá es el final de otro dictador, sorprendido por la gravedad de las acusaciones, desde su antecesor Hugo Chávez; los Estados Unidos han impuesto una política bélica en centro y Sudamérica por décadas, no es un monólogo lo que nos atrapa en la noticia los albores de 2026, sino las justificaciones de uno y otro lado.
No hay respeto a la ONU, eso se ha ido diluyendo en los últimos años, menos a la OEA, organismos internacionales que son solo membrete, y pasarela para discursos a modo de gobernantes en el narcicismo de sus pretensiones de poder absoluto.
Por supuesto que Nicolás Maduro, tendrá mucho que decir ante la Corte de Nueva York, de los cargos de narcoterrorismo que le imputan, pero también debiera ser llevado ante la justicia a Donald Trump, quien, a título personal, hace acusaciones y asesina a mansalva en mar abierto, ciudadanos sin oportunidad de defensa alguna.
Fue una captura pactada se afirma, y la respuesta lleva consigo incertidumbre por los daños colaterales, de grandes proporciones, vidas humanas de cubanos y venezolanos, firmes antes el régimen de racionalidad de todo, no se entiende de otra manera el éxodo de millones de personas de ese país en los gobiernos de Chávez y Maduro.
El derecho internacional es secundario frente a los intereses por el petróleo, con las reservas probadas por encima de Arabia Saudita, una intervención directa que se esperaba antes de finalizar 2025, y que detonó por la presencia de un enviado de China para negociar sobre el oro negro.
Una vez más un país rico cae en las garras de una dictadura heredada, donde hasta un pájaro le hablaba, cientos de presos políticos en cárceles, militares no afines al régimen de Maduro, familias enteras fracturadas, una copia al carbón de lo que es una Cuba hasta sin energía eléctrica hoy.
La esfera de influencia de Donald Trump, desviando las acusaciones a su persona, nos hace mirar el pasado reciente de un México que no debe esperar más, la no intervención es una declaración, falta la confirmación de esa lucha cruenta, sorda, contra una delincuencia que se ha enquistado en varios estados de nuestro territorio.
Ahora habrá que hacer la tarea con prudencia y no con la fuerza, se tiene a una vicepresidenta que se ha sometido muy pronto a los designios norteamericanos, será posible desmontar el régimen de corrupción de Venezuela, donde solo unos cuantos eran los privilegiados, o veremos una calca como Nicaragua.
Cuba en la mira del gigante del norte, quien no tiene piedad si se trata de ambición y triunfo, demostrar el potencial de guerra que se desplegó ante un país pequeño, sin poder de reacción, sino todo lo contrario, el discurso de un brabucón contrasta con la realidad de las fotografías mostradas.
Está Venezuela hoy en un momento de alta volatilidad, veremos una continuidad maquillada sin petróleo, y a las compañías norteamericanas en ese saqueo a rio revuelto; o China y Rusia presionarán para acuerdo con este continente y no veamos pronto otra intervención militar.
ENTRE LÍNEAS
Reapareció quien nunca se ha ido del todo, está bien; así era antes y provocó hasta el exilio a Australia de Luis Echeverría en 1982. ¿La tolerancia de la presidenta llegará a 2027?

