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La crisis de América Latina

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Todo fluye, nada permanece. Heráclito de Éfeso
Nada está oculto hoy ante el cúmulo de información que por momentos confunde, los excesos como los extremos nos resultan de alto riesgo, porque ni nada es para siempre, ni nunca es un destino final que nos motive, dentro del vorágine donde nos hallamos al leer y escuchar a los que saben.
El protagonismo nunca está tan distante del egocentrismo o el narcisismo, la política es más discurso y vanidad que presencia, formalidad y cumplimientos, en una era de discusiones que han subido de tono, por la disputa no solo de territorios, sino de sus componentes.
La región que integran los tres países en el denominado T-MEC, está siendo violentada por las instrucciones del equipo económico de Trump, encabezado por su Secretario de Comercio Howard Lutnick, a pesar del supuesto trato preferencial hacia México en la aplicación de 25% de aranceles a productos que no están dentro del tratado.
El mundo ideal solo existe en las mentes mágicas, no tendremos acceso a esa paz social tan anhelada, los números son fríos y contundentes, mientras se asientan las aguas en Venezuela, los Estados Unidos ya disfrutan de mejores precios en el consumo de sus gasolinas, en un invierno rudo.
Los denominados países emergentes en la región del Cono Sur no lo son tanto, están endeudados con organismos neoliberales, económicamente no tienen liquidez y no hay planes a mediano plazo para salir a flote, sus monedas deambulan entre la oscuridad y la incertidumbre.
Argentina se rinde ante el gigante del norte, después de la última guerra con Inglaterra por las Islas Malvinas, vino un declive importante y sus gobernantes en la ambición hoy enfrentan a su justicia, al estilo de la ley del talión.
Supuestas democracias que llegaron en la confrontación con gobiernos dictatoriales hoy son más de lo mismo, el gran ejemplo es Cuba y su marginal pobreza, además del conformismo de sus dirigentes que sí viven en la opulencia o en otros países sus parientes, con los notables excesos.
Así también Nicaragua y un Daniel Ortega, dictador de lo que para él debe hacerse, mantener en la pobreza a su pueblo, la expulsión con los mínimos recursos y los inconvenientes de llegar salvos a la otra orilla es un dibujo de lo que vemos con notable indiferencia por el invasor, sin recursos naturales, minerales o demás manjar suculento, no hay invasión ni extracción de dictadores.
Panamá y su canal regresado no del todo a su gobierno, por el constructor norteamericano, seguramente está en evaluación del demente inquilino de la Casa Blanca, ahí donde no habita la depresión, sino el enojo, pero más aún la ambición por el poder unilateral, que decide quien sí, quien no y quien nunca tendrá a los Estados Unidos.
Hay una evidente crisis de credibilidad, económica, pero también política en toda América Latina, que no se superará con discursos a modo, menos con datos superfluos, sino con voluntad, trabajo y apretón de cinturón ante el despilfarro de lo que no se tiene.
EN PRIMERA LÍNEA
La educación como condición para salir adelante, no es una parada de autobús, es una sincronía de los nuevos tiempos, donde la pandemia no puede ya seguir siendo pretexto para no avanzar a favor de un mejor país.

