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El consumo en México no logra tener un repunte

El consumidor continuó mostrando cautela en sus decisiones de gasto, privilegiando productos esenciales y promociones, en un contexto en donde el nivel de inflación aún es alto y en donde persisten retos derivados de la incertidumbre económica y comercial

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OpiniónEl Economista

Tradicionalmente, en los últimos sexenios, en el semestre anterior al periodo electoral presidencial se tenía un repunte en el consumo debido al gasto relacionado con las campañas electorales. Una vez elegido el presidente, venía un período de un semestre de debilidad en lo que se instalaba la nueva administración, para después tener nuevamente un mayor dinamismo habiendo pasado ese período.

Sin embargo, en este sexenio la evolución económica ha sido atípica. Tras el período electoral, el consumo se mantuvo debilitado, esperando que en 2025 se tuviera un mayor dinamismo, el cual nunca llegó. Se volvió a esperar que en 2026 se iniciara con más optimismo; no obstante, a la mitad del año se mantiene la debilidad.

La inversión en el país sigue siendo baja, la inflación elevada, y los estimados de crecimiento del PIB se ajustan frecuentemente a la baja, ya en un objetivo por debajo del 1 por ciento.

En este escenario, la confianza del consumidor sigue en un bajo nivel de 43.8 que, si bien mostró una ligera mejora, se mantiene muy por debajo del nivel a partir del cual podríamos esperar un mayor dinamismo en el consumo.

Adicionalmente, se dieron a conocer las ventas a junio de 2026 de las tiendas asociadas a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD).

Las ventas totales tuvieron un aumento marginal de 0.6%, mientras que las ventas mismas tiendas, aquellas que tienen más de un año en operación, decrecieron 1.6%, siendo esta la primera baja que se tiene en los últimos cinco años.

Sorprende este dato, ya que para el mes de junio se anticipaba un mayor consumo debido a la presencia del Mundial de Futbol y, con esto, un mayor gasto tanto de visitantes como del consumo doméstico; no obstante, no solo no se tuvo el impulso esperado, sino que además se tuvo un decremento en las ventas.

Por tipo de tienda, las ventas mismas tiendas de autoservicio decrecieron 2.7% y las departamentales, 3.7 por ciento. A pesar de que las cadenas comerciales siguen llevando a cabo campañas promocionales, no se ha logrado impulsar la demanda que permita tener una mejora en las ventas.

De esta manera, anticipamos un reporte del segundo trimestre débil. En particular, para Walmart de México y Centroamérica anticipamos un crecimiento en ventas mismas tiendas en México durante el primer trimestre de 2026 de 2.1%, siendo este el menor nivel en los últimos cinco años.

Ante la baja generación de ingresos y la inversión que se hace para ofrecer precios bajos siempre, consideramos que no se lograrán apalancar los gastos de manera eficiente, lo que puede resultar en una disminución estimada del margen EBITDA de -30 puntos base, por lo que esperamos un mal reporte.

Para Alsea, esperamos una disminución en las ventas totales debido principalmente a efectos cambiarios y a la debilidad observada en el consumo en México.

A pesar de fuertes crecimientos en las marcas de Domino's y Chili's debido al impulso que trajo el Mundial de Futbol, los otros formatos tuvieron una marcada debilidad, incluso algunos de ellos, como Starbucks, afectado por el mismo Mundial.

Anticipamos una disminución en el margen EBITDA de alrededor de 100 puntos base, a pesar de una esperada estabilidad en el margen bruto. En general, anticipamos también un mal reporte.

En cuanto a KOF, esperamos un trimestre con resultados más favorables, impulsados por un crecimiento moderado en volúmenes, una estrategia efectiva de gestión de precios y una mezcla de productos favorable.

En este caso, sí esperamos que la empresa se beneficie de una mayor demanda por la presencia del Mundial de Futbol, debido a la fortaleza de sus marcas, su amplia red de distribución y eficiencias operativas que deberán permitir un crecimiento favorable en ingresos y alza en márgenes.

El consumidor continuó mostrando cautela en sus decisiones de gasto, privilegiando productos esenciales y promociones, en un contexto en donde el nivel de inflación aún es alto y en donde persisten retos derivados de la incertidumbre económica y comercial.

Hacia el resto del año, no vemos ningún catalizador que pueda impulsar el consumo. Se espera que la inflación cierre el año en un nivel por arriba de 4%, lo que seguirá impactando el ingreso disponible.

Por parte de las empresas, se podría pensar que seguirán con sus campañas promocionales; no obstante, este tipo de estrategia seguirá erosionando los márgenes de rentabilidad, por lo que no es sostenible a más largo plazo. Se espera entonces un entorno aún complicado para el consumo.

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