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El acuerdo UE-Mercosur pone en práctica los principios
Al impulsar un esperado acuerdo comercial con el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), los europeos han demostrado que pueden gestionar sus diferencias políticas y superar la resistencia dentro y fuera de sus fronteras. Los valores sobre los que se construyó la UE siguen vigentes.

Shipping containers with flags of European Union and Mercosur - 3D illustration
MADRID – Cuando la Unión Europea inició negociaciones comerciales con el bloque comercial sudamericano Mercosur en 1999, el mundo rebosaba de esperanza. El euro acababa de debutar en los mercados globales; Polonia, Hungría y la República Checa habían salido del Telón de Acero y se unían a la OTAN en un hito histórico posterior a la Guerra Fría; y una nueva ola de democratización se extendía por todos los continentes.
Sin embargo, más de un cuarto de siglo después, el mundo se percibe mucho más incierto y peligroso. Las guerras comerciales, la coerción económica y militar, y un creciente desprecio por las normas globales están erosionando el orden liberal que brindó décadas de prosperidad y seguridad compartidas.
En este contexto, la firma en Asunción, Paraguay, del acuerdo largamente esperado entre la Unión Europea y el Mercosur envió un claro mensaje de esperanza: Europa se mantendrá firme en la defensa del comercio basado en normas y del sistema multilateral sobre el que se construyó y a partir del cual la democracia y el comercio abierto han prosperado.
En un momento en que la “regla del más fuerte” parece resurgir, Europa debe proyectar liderazgo global a través de sus valores y principios, no de la fuerza bruta. La cooperación y la integración deben prevalecer sobre las amenazas y el unilateralismo. Esa es la única manera de generar prosperidad para todos.
El acuerdo con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay consagra nuestro compromiso con estos principios. Al ser el mayor acuerdo comercial jamás firmado por la UE, creará la zona de libre comercio más grande del mundo, abarcando casi una cuarta parte de la economía mundial. Con una población combinada de más de 700 millones, el acuerdo abre nuevos y vastos mercados para las empresas de ambas orillas del Atlántico, mercados ávidos de claridad y previsibilidad en medio de la niebla del proteccionismo y la incertidumbre de los aranceles en constante evolución. Además, posiciona estratégicamente a Europa en una región con un inmenso potencial de crecimiento. Se espera que las exportaciones europeas al Mercosur aumenten casi un 70%, y las empresas de la UE podrían ahorrar alrededor de 4,000 millones de euros (4,660 millones de dólares) en aranceles al año.
A diferencia de los acuerdos comerciales de la década de 1990, este es un acuerdo moderno con un alcance más amplio para promover una verdadera resiliencia económica. Incluye compromisos vinculantes en materia climática y laboral, y abrirá los sectores de servicios y los mercados de contratación, impulsando la creación de empleos de alta calidad en los sectores financiero, de telecomunicaciones y tecnológico. Además, refuerza la autonomía estratégica de Europa al impulsar los sistemas de pago transfronterizos y reforzar el papel del euro en el comercio internacional y como moneda de reserva.
El acceso a minerales críticos, como el litio, el cobalto y las tierras raras, reducirá la dependencia de Europa y asegurará las cadenas de suministro para las transiciones ecológica y digital. Con una previsión de que la demanda mundial de estos minerales se cuadriplicará o sextuplicará para 2040, el acuerdo otorga a la UE una ventaja competitiva en sectores que abarcan desde los vehículos eléctricos y las energías renovables hasta la defensa.
El acuerdo también es equilibrado. Ofrece garantías a los agricultores europeos al mantener las estrictas normas de seguridad alimentaria de la UE e implementar otros controles, a la vez que abre oportunidades para nuestro sector agroalimentario, líder mundial. Productos de marca española, como el aceite de oliva y el vino, se beneficiarán enormemente de un mejor acceso a los mercados sudamericanos, y el acuerdo ofrece a los europeos un mejor acceso a productos básicos como la soja, lo que contribuye a diversificar nuestras fuentes de insumos.
Más importante aún, el acuerdo reafirma el compromiso de Europa de recuperar su voz en el escenario mundial. Mientras otros se encierran en sí mismos, nosotros estamos ampliando nuestra red de aliados estratégicos, negociando acuerdos comerciales nuevos o actualizados con India, Tailandia y Malasia, entre otros.
Con la mayoría de los Estados miembros de la UE uniéndose para superar la resistencia al acuerdo del Mercosur, hemos demostrado que podemos superar las diferencias políticas dentro y fuera de nuestras fronteras. Mostrar esta determinación es un paso esencial para que la UE fortalezca su credibilidad e influencia global. Esta misma determinación ayudará a acelerar los esfuerzos para derribar las barreras comerciales internas y aprovechar al máximo nuestro mercado único y nuestra población de 450 millones de habitantes. El doble enfoque de Europa —expandir su red de acuerdos comerciales y profundizar la integración interna— es la clave para la competitividad.
El acuerdo con el Mercosur es aún más importante porque nuestra alianza va más allá de la economía o la lógica transaccional. Europa y América Latina comparten valores profundamente arraigados: la democracia, el Estado de derecho y el compromiso con el multilateralismo.
España, uno de los principales impulsores del acuerdo, ejemplifica los beneficios de estrechar lazos con la región. Es el segundo mayor inversor extranjero en Brasil, lo que ha ayudado a muchas empresas españolas en sectores como las telecomunicaciones, las infraestructuras y las energías limpias a convertirse en líderes mundiales.
Por lo tanto, consideramos este acuerdo como un trampolín para una mayor colaboración con América Latina, una colaboración arraigada en los lazos históricos y culturales que unen a nuestras regiones políticamente diversas. El acuerdo demuestra que las diferencias se pueden superar mediante la colaboración. Si queremos un mundo más seguro y predecible, necesitamos más acuerdos como los acuerdos UE-Mercosur.
El autor
Carlos Cuerpo es ministro de Economía, Comercio y Empresa de España.
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