Por su estacionalidad de producción en el ciclo primavera-verano, con 87% del volumen cosechado en los meses de octubre, noviembre y diciembre, ocasiona una sobreoferta y por lo tanto una disminución en los precios pagados al productor.

Para comprender de mejor forma la situación comentada en el párrafo anterior, abordaré en esta nota de análisis la situación en el consumo y la producción nacional de este grano de la familia de las leguminosas.

En el ámbito nacional, durante los últimos cuatro años el consumo promedio de frijol ascendió a 1.06 millones de toneladas, lo cual contrasta con la producción, ya que en el 2014 se produjeron 1.27 millones de toneladas; seguido por una disminución de 23.6% en la producción del 2015 con 0.97 millones de toneladas; mientras que para el año 2016 se incrementó a 1.09 millones de toneladas y la expectativa de producción para el 2017 es de 1.23 millones de toneladas (incremento de 13.3 por ciento).

En Zacatecas se producen en promedio 360,000 toneladas; sin embargo, se han alcanzado cifras históricas, como en el año 2013, con más de 450,000 toneladas, además de que la producción se concentra en 73% en seis de los 58 municipios. Las principales variedades de frijol son: Negro (47%), Pinto (22%), Flor de Junio (16%) y Flor de Mayo (12 por ciento).

Para Zacatecas es un reto, como principal estado productor de frijol a nivel nacional, encontrar alternativas para los productores con motivo de la sobreoferta temporal del grano que les representa una disminución del precio.

No se trata de reducir la superficie sembrada de frijol, puesto que las condiciones agroclimáticas de esos municipios, en condiciones de temporal, con precipitaciones anuales de 250 a 450 mm y con presencia de sequías en algunos años, hay pocas alternativas de producción.

El gobierno del estado de Zacatecas promueve que la superficie que se dedica a la producción de frijol se destine a otros cultivos como cebada, girasol y trigo, mediante Agricultura por Contrato con la industria maltera, aceitera y harinera, con subsidios para la adquisición de semillas mejoradas; sin embargo, el impacto logrado en superficie destinada a estos cultivos de entre 35,000 y 50,000 hectáreas, es mínima (entre 5 y 7%), respecto a la superficie que tradicionalmente se siembra de frijol.

Por lo anterior, sigue siendo relevante plantear algunas alternativas que permitan disminuir la sobreoferta de frijol en los meses de octubre a diciembre, y entre éstas estaría el otorgamiento de créditos a la comercialización o créditos prendarios que permitan mantenerlo almacenado y ofrecerlo al mercado durante un periodo más largo, acorde con el consumo nacional, así como financiar inversiones que permitan dar valor agregado y mayor vida de anaquel al frijol.

En la segunda parte del artículo comentaré con mayor detalle las alternativas mencionadas que permitan tener una menor volatilidad en los precios del frijol pagados al productor.

*Alfonso Fiscal Nava es residente estatal de FIRA en Zacatecas. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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