Dos son los principios básicos a nivel empresarial, primero: si tus ingresos son menores a tus costos, no hay negocio; y el segundo, si lo que ofreces va en contra de lo que el mercado demanda, no hay negocio.

Lo anterior, lejos de ser una lección empresarial, es sentido común. Negarlo, implica negar la realidad y caer en un mundo utópico. Pues bien, todo indica que el titular del Ejecutivo, de nuestro país, vive en ese lugar donde todo está bien, nadie sufre, las personas son felices, hay amor a borbotones y el sector energético basado en energías fósiles es la solución de todo problema.

Inexplicable es la apuesta por el uso de energías contaminantes de la 4T, parece que olvidan que nuestro país ya pasó por esto en la época de Luis Echeverría y José López Portillo. Si hacemos memoria, no salió bien. México vivía un momento distinto, los países no tenían acuerdos comerciales o de colaboración firmados con puntos y cláusulas específicas sobre el tema.

¿Por qué ese afán insano de vivir en el pasado?, ¿porqué tanto amor por Pemex y CFE?, Si somos objetivos, es imposible dar respuesta, sobre todo si se analizan los resultados de ambas empresas. Pemex perdió 659,931 millones de pesos en 2019, y 489,937 millones de pesos en 2020, una pérdida total de 1 billón 140 mil millones de pesos. De acuerdo con sus balances generales consolidados de 2019 y 2020, el patrimonio de la empresa pasó de (-) 2 billones de pesos a (-)2 billones 440 mil millones de pesos respectivament, en buen cristiano, Pemex está quebrada.

Celebrar que en el año 2020 Pemex entregó 598,330 millones de pesos al gobierno federal, es un error. Analicemos, si bien la cifra de lo entregado es mayor a lo asignado como presupuesto para 2021 (544,598 millones de pesos) -y por tanto, se podría asumir rentabilidad-. De ese total, 399,000 millones de pesos corresponden al IEPS y al IVA cobrados a los consumidores, lo que da como resultado de operación, menos de 200 mil millones de pesos, ingresos menores a costos.

Por su parte, según la Auditoría Superior de la Federación, Dos Bocas, para ser rentable debe operar a más del 90% y consideremos que las refinerías del país trabajan actualmente al 35% de su capacidad y del total de su refinación el 30% es combustóleo, que, por cierto, está en desuso por ser altamente contaminante y, curiosamente, es el adquirido por CFE para la generación de energía, lo cual nos lleva a esa segunda empresa.

La reforma al sector eléctrico, que ya es un hecho, deja ver varias cosas, para empezar, no hay oposición al gobierno, los partidos distintos a Morena son, como dirían coloquialmente: “perro que ladra y no muerde…”, gritan y crucifican al presidente, pero se doblan y agachan cuando realmente se les necesita; segundo, nuestro país enfrentará, de acuerdo con expertos en el sector, una caída en la competitividad nacional, dado que el costo de la energía aumentará, el cual es insumo básico del proceso productivo; y tercero, nos confronta con la agenda fijada por el país del norte en temas medioambientales, siendo este, uno de los tres temas abordados en la reunión virtual entre los mandatarios de México y Estados Unidos, la importancia de reducir los contaminantes climáticos de corta duración para promover la eficiencia energética, justo lo contrario a lo planteado por el gobierno de la 4T.

Si bien CFE no está tan perdida como Pemex, no canta mal las rancheras. Al cierre del 2020, su pérdida operativa alcanzó (-) 78,919,487, destancando en su estado de resultados: un aumento del costo de beneficios a los empleados que pasó de 35,900,194 en 2019 a 120,789,024 en 2020, ¿qué pasó? esperemos que Manuel lo pueda aclarar.

Por todo lo anterior, hay que tener claro que, de continuar por ese camino, la recuperación económica será complicada, lenta y provocará un incentivo malicioso para problemas como la inseguridad y la violencia. Apostar por el T-MEC es de utilidad si y solo si, no entramos en conflicto con nuestro principal socio comercial y los inversionistas internacionales, algo simple de lograr dado que, todo se reduce a lo que hay detrás de una simple acción que es, encender un foco, sin cambios, la pérdida es mucha y la ganancia nula ¿y todo esto por un foco?

* Eduardo López Chávez es académico de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana, consultor experto en temas económicos y de administración pública. Director fundador del sitio El Comentario del Día y conductor titular del programa Voces Universitarias.