Steven Spielberg está incursionando en un nuevo género cinematográfico: el musical. El padre del blockbuster contemporáneo lleva varios años preparando una adaptación de West Side Story, la icónica obra de 1957, concebida por Leonard Bernstein y Stephen Sondheim. Al momento de escribir estas líneas también se encuentra en proceso la adaptación cinematográfica de In The Heights, el musical con el que Lin-Manuel Miranda saltó al ojo cultural hace más de una década.

Estos musicales no son ordinarios, no encajan al 100% con Hello Dolly, El Fantasma de la Ópera o Cats. Estos musicales hablan sobre inmigrantes que tratan de hallar una identidad en un país ajeno y sobre la ilusión del sueño americano y ambos tomaron influencias musicales de otros géneros y los integraron a sus narrativas.

West Side Story (o Amor Sin Barreras, en la traducción clásica al español) fue compuesta por Leonard Bernstein (música), Stephen Sondheim (letra) con un libreto de Arthur Laurents. En su momento fue concebida como una adaptación contemporánea de Romeo y Julieta, situada en la ciudad Nueva York en los años cincuenta. La historia de Tony y María se mezcla con la rivalidad de dos pandillas de marginados sociales (los Jets y los Sharks) en las periferias de la ciudad. En las calles donde se filmó la película dirigida por Robert Wise y Jerome Robbins ahora está el Lincoln Center y muchos edificios transformados por la gentrificación.

Las letras de Stephen Sondheim mostraban una sociedad estadounidense golpeada por la marginación y la desigualdad entre los inmigrantes que buscan el anhelado sueño americano. La música de Leonard Bernstein utilizó influencias del mambo y el jazz, que combinadas con las letras de Sondheim siguen siendo fascinantes, divertidas y a la vez desgarradoras. La versión cinematográfica de Spielberg no tendrá animatronics, efectos visuales de Industrial Light & Magic o extraterrestres, pero contará con la actuación de Rita Moreno, quien ganó un Oscar por su interpretación de Anita en la cinta de 1961. El elenco está conformado en su mayoría por jóvenes actores desconocidos, mientras que el estelar de Tony será interpretado por Ansel Elgort (Baby Driver).

En 2008, el joven Lin-Manuel Miranda presentó en Broadway una obra sobre la experiencia de un inmigrante de la República Dominicana en Nueva York. In The Heights sigue la historia de USNavy, el dueño de una bodega en el barrio de Washington Heights, y su peculiar comunidad de inmigrantes (mexicanos, venezolanos, cubanos) que tratan de hallar un sentido de identidad latina en un país diferente. Miranda le hace guiños a la música de Rubén Blades, Fania All Stars, Juan Luis Guerra, Willie Colón y hasta Proyecto Uno en este musical que planteó nuevas inquietudes sobre la experiencia del inmigrante que buscaba el sueño americano.

La adaptación de In The Heights estuvo unos años en el limbo luego de que los derechos de la película estaban en propiedad de The Weinstein Company y Lin-Manuel Miranda estaba ocupado con la aclamada Hamilton, una obra sobre el primer secretario del Tesoro Alexander Hamilton y uno de los fundadores del sistema financiero estadounidense, y múltiples colaboraciones.

West Side Story e In The Heights se separan por más de cincuenta años, pero siguen tocando temas de suma relevancia en momentos donde la retórica antiinmigrante se ha vuelto un arma en la política estadounidense actual y la búsqueda del sueño americano queda entredicho con las políticas de la administración del presidente Trump.

Es interesante ver que un director como Steven Spielberg haya decidido crear su primer musical mientras prepara la quinta entrega de la saga del arqueólogo más famoso del mundo Indiana Jones. El año pasado Spielberg nos sorprendió estrenando dos cintas en géneros de 180 grados opuestos The Post y Ready Player One, ya lo había hecho en 1993 con Schindler’s List y Jurassic Park. Ahora los tiburones de Spielberg serán reales y bailarán por las calles de Nueva York con manitas de jazz.

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Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea