En las últimas décadas, el comercio exterior agropecuario en México se ha caracterizado por un incremento en la participación de las exportaciones agropecuarias mundiales, al pasar de 1.3 a 1.8% entre 1993 y el 2013, lo cual se suma a un crecimiento real promedio en las exportaciones de 4.7% y en las importaciones de 5.3%

Dicho crecimiento se presentó en un entorno de mayor eficiencia en la producción, al transitar gradualmente a la producción de bienes con mayor valor agregado para aprovechar las ventajas comparativas que tiene el país.

En ese sentido, la red de acuerdos comerciales suscritos con los principales socios en todo el mundo representa un mercado potencial para México de más de 1,166 millones de personas en 45 países.

En la industria agroalimentaria, México se ha venido consolidado en productos clave para la alimentación mundial, principalmente en los de hortalizas y frutales como son tomate, aguacate, cebolla, mango y guayaba, en los que se coloca como el primer exportador en el mundo y dentro de los primeros cinco en alimentos como chile, pepino, sandía, limones y frambuesa.

Lo anterior determina entonces la necesidad de potencializar la productividad en la identificación de tecnologías validadas que generen conocimientos prácticos enfocados a que todo productor o productora, sea cual sea su tamaño, tenga a su alcance oportunidades tecnológicas que le permitan incrementar su nivel de eficiencia en la producción de hortalizas y flores de corte para el mercado interno. Para ello, la mejor productividad se puede obtener bajo ambientes protegidos como los invernaderos.

La eficiencia no sólo se mide por cuánto cuesta en dinero producir 1 kilogramo de jitomate, sino que además es necesario medir el consumo de recursos sobre kilogramo producido (agua, kilogramo sobre metro cuadrado, variedades e injertos resistentes a enfermedades y uso eficiente de fertilizantes, entre otros aspectos).

En la actualidad, 1 kilogramo de jitomate se produce usando un riego rodado por 214 litros de agua. Si ese productor o productora usa cintilla es posible lograrlo con 75 litros de agua. Si usa hidroponía, sin reutilizar los drenajes, lo puede hacer con 35 litros y si lo hace con hidroponía recirculante, tal como lo hacemos en el CDT, se puede lograr producir con 18 litros de agua. Con ello, se ahorran, además, 200,000 pesos anuales por hectárea en concepto de uso eficiente de los fertilizantes.

Para llegar a un nivel de eficiencia productiva que permita la rentabilidad, un factor determinante para productores y productoras agrícolas es sin duda la capacitación.

En la próxima entrega comentaré los beneficios de la capacitación para nuevos productores o empresarios, y también para aquellos con experiencia en la actividad productiva agrícola, así como otros factores que representan una ventaja comparativa de México en la agroindustria.

*Noé Gómez Avendaño es jefe de Departamento del CDT Salvador Lira López de FIRA, en Morelia, Michoacán. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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