Amediados del 2015, varios analistas preveían que, de persistir un tipo de cambio elevado, la inflación cerraría en 5%, lo que afortunadamente no ocurrió. Mes tras mes, la inflación bajó y este simple hecho denotó la fortaleza de nuestra economía. Sin embargo, la noticia desde el inicio de este año ha sido la depreciación de nuestra moneda, ¿qué es lo que la provoca?

La primera razón es una fuerte apreciación del dólar americano, producto de un inesperado crecimiento del empleo, y ahora incluso el alza en sus tasas de interés, que ha provocado más demanda de instrumentos denominados en dólares.

Como estamos en un mundo de paridades, la consecuencia es que las monedas del resto de los países se deprecien.

La segunda razón, la caída en los precios del petróleo. La mezcla mexicana llegó a su nivel mínimo de 22.07 dólares por barril esta semana, un nivel no visto desde el 2002, ¡más de una década!

También hay que considerar el contexto global, la Bolsa de Valores de China tuvo una fuerte caída, y China se ha constituido, en los últimos años, como el gran consumidor del mundo y, por tanto, un motor importante que pierde fuerza.

A pesar de que nuestra moneda ha sido una de las más resentidas en este año, hay que reconocer que los fundamentos económicos de México han permitido contener la volatilidad del tipo de cambio; la tasa de interés de equilibrio, que se encuentra ya en 3.25%, permite atraer más pesos al país, además de un nivel de reservas internacionales de más de 176,000 millones de dólares y una línea de crédito por otros 70,000 millones de dólares, que en cualquier momento podrían ser usadas por el banco central para contener la volatilidad cambiaria.

El mercado cambiario es un mercado de suma cero, lo que unos ganan otros pierden. ¿Quiénes pierden? El sector importador del país, los tenedores de deuda en dólares y por supuesto, también los consumidores de productos importados, que son el estrato más rico de la población.

Pero por otro lado, los que ganan son las empresas exportadoras tanto de bienes y servicios finales, como de insumos, cuyos bienes son más competitivos. Destacaría entre éstos al sector automotriz y también al relacionado con el turismo nacional.

No olvidemos que en este país, el ingreso de una gran parte de la población está integrado por remesas en dólares, estas familias también están siendo beneficiadas.

Y en este juego de suma cero, el propio gobierno, que se ha visto afectado por el precio del petróleo, lo ha compensado con el tipo de cambio, pues una gran parte de la producción es para exportación.

En conclusión, México se ha mantenido fuerte en un contexto muy complejo de volatilidad, sin embargo, en el recuento de los daños ha habido ganadores y perdedores.

No obstante, no es sano que el tipo de cambio se siga depreciando, pues no abona en un escenario de estabilidad y certidumbre que el sector industrial requiere y demanda.

De ahí que el banco central juegue un papel importantísimo en este momento, así que no nos extrañemos de que en los siguientes días tengamos noticias oficiales al respecto. ¡Hasta nuestro próximo encuentro!

Twitter: @PerezSoraya