El acuerdo para modernizar el TLC se firmó en un momento en el que Estados Unidos prepara su artillería para la siguiente fase de su guerra comercial con China. ¿Qué papel jugarán México y Canadá en esta guerra comercial?

El capítulo 32, artículo 32.10, nos ofrece una pista: los países firmantes del USMCA se comprometen a no signar acuerdos comerciales con economías que no sean de mercado. A China no se le menciona explícitamente, pero esta restricción tiene una dedicatoria para el dragón.

¿Cómo tomarán las autoridades chinas este mensaje? Una de las primeras tareas del próximo gobierno, en materia de comercio exterior, será ejecutar una operación cicatriz con Pekín. No es un secreto el interés de China por incrementar su presencia en México y tampoco tiene caso minimizar las ventajas que representaría para nuestro país el tener una relación de mejor calidad con China. Esta nación, que se convertirá en la mayor economía del orbe alrededor del 2030, puede ser un elemento clave en nuestra estrategia de diversificación económica. Una pieza fundamental para reducir la dependencia (y vulnerabilidad) de México respecto a Estados Unidos.

“Apaciguar” a China es importante, también porque ese país crece como inversionista global. En menos de una década, pasó de ser una simple “estrella” del comercio a consolidarse como uno de los tres principales inversionistas del mundo. El Instituto Mercator de Estudios sobre China, con sede en Berlín, calcula que el stock de inversiones directas de China en el planeta pasará de 744,000 millones de dólares en el 2015 a 2 billones de dólares en el 2020. Cada año, son más de 200,000 millones lo que China invierte fuera de su territorio.

El dragón apenas pinta en México, en los renglones de inversión. Esto a pesar de ser el segundo socio comercial más relevante para nuestro país. China es el candidato natural a ser el inversionista que haga posible el Tren Maya y el ferrocarril transístmico. ¿Por qué? Se trata de grandes proyectos que no son tan atractivos para inversionistas “ortodoxos”. No tienen rentabilidad financiera, pero sí pueden tener sentido para una nación que quiere desarrollar musculatura en México.

China cuenta con una gran bolsa de recursos financieros que coloca a muy bajo costo, en proyectos que son estratégicos para ella. Está dispuesta a desembolsarlos, si recibe las señales correctas del país receptor. Así iba a ser en el ferrocarril México-Querétaro, hasta que pasó lo de la casa blanca. La cancelación de ese tren provocó una crisis en la relación diplomática binacional que, al parecer, ya ha sido superada.

¿El USMCA será un obstáculo para una mejor relación entre México y China? Sin duda. “La región se hace más proteccionista”, reconoció Jesús Seade, el representante de AMLO en las negociaciones del acuerdo. El USMCA, combinado con la guerra comercial que Estados Unidos ha lanzado contra China pone a México bajo enorme presión, por parte de Washington, para cerrar filas en contra de ese “extraño enemigo”.

¿Podrá México acercarse a China sin desatar la furia de Mr. Trump? Ésta es una de las grandes cuestiones. Allí Marcelo Ebrard probará su talla como diplomático. Debe hacerlo porque México tiene mucho que ganar con una buena relación sino-mexicana. Tenemos muchas cosas que perder si entramos en una guerra China-Estados Unidos. ¿Alguien quiere ser carne de cañón?

Luis MiguelGonzález

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.