A la delegación estadounidense le interesa conocer más detalles del presupuesto que dedicará México a la implementación del T-MEC

¿Cómo va la reforma laboral? Importa el sentir de los trabajadores, empresarios y funcionarios mexicanos, pero importa mucho más lo que opinen algunas figuras clave en EU. Si ellos consideran que México no está haciendo suficiente, la aprobación del T-MEC está en riesgo.

Richard E. Neal es uno de esos personajes que podría enterrar el acuerdo comercial. Por eso, su visita a México fue tomada tan seriamente por el gobierno. Lo atendió el presidente, acompañado del secretario de Hacienda; la secretaria del Trabajo; la embajadora de México en Washington y el subsecretario de Relaciones Exteriores, que estuvo a cargo del cierre de la negociación del T-MEC.

Neal es el presidente del Comité de Medios y Procedimientos del Congreso de Estados Unidos. No vino en visita de cortesía, aunque en la foto oficial aparece sonriente junto con AMLO y otros cinco legisladores de Estados Unidos que lo acompañaron. Su misión era averiguar qué tanto ha avanzado México en la implementación de la reforma laboral y verificar en el terreno qué tan serio es el compromiso del gobierno de AMLO en la resolución de temas añejos como la implementación de un sistema de justicia laboral y la erradicación del charrismo sindical.

A la delegación estadounidense le interesa conocer más detalles del presupuesto que dedicará México a la implementación del T-MEC. En el 2020 serán un poco más de 600 millones de pesos, de acuerdo con la primera versión del Presupuesto de Egresos. Le preocupa también la lluvia de amparos que se han promovido contra la reforma laboral, por parte de los sindicatos. Desde el 1 de mayo, cuando se promulgó la reforma, se promovieron 421 amparos.

Richard E. Neal pertenece al Partido Demócrata. Este partido busca recuperar la cercanía con los sindicatos de su país y entiende que el T-MEC es una excelente oportunidad para conseguirlo. Los sindicatos desconfían del acuerdo comercial con México porque tienen como referencia el TLCAN firmado en la primera mitad de los 90. Ese tratado incluía un anexo dedicado a los temas laborales que no se cumplieron.

En el corto plazo, el gobierno mexicano tiene el reto de responder satisfactoriamente a las cuestiones que plantearon Richard E. Neal y sus compañeros. Un error en este “examen” nos puede costar puntos valiosos en el proceso de aprobación del T-MEC. El mayor desafío está en contener la pretensión estadounidense de convertirse en auditor o sinodal de la situación laboral mexicana. Hace un par de meses, otros legisladores de Estados Unidos pretendieron entrar en una planta fabricante de llantas en San Luis Potosí para “revisar” las condiciones de trabajo. El mes pasado, el líder de la mayor central sindical de Estados Unidos, AFL CIO, Richard Trumka propuso que el T-MEC se implementara plenamente como piloto en 500 plantas de territorio mexicano.

¿Cómo hará el presidente para impulsar la democracia sindical? ¿Alcanzarán los recursos asignados para el 2020 para conseguir metas “tangibles” en el corto plazo? ¿Qué pasará con la implementación de medidas para subir los sueldos en la industria automotriz? Éstas son algunas preguntas que plantearon los legisladores de Estados Unidos. Podemos suponer que nadie les contestó “chu, chu, chu”. Porque entonces la réplica sonaría algo así como puuum.

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Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.