En un régimen económico que asume la Economía del Bienestar, se debe procurar que los subsidios y las transferencias se canalicen con eficiencia, eficacia, economía y transparencia.

Los recursos canalizados por los gobiernos nacionales y subnacionales deben mejorar el bienestar social. Por ejemplo, los subsidios y transferencias a la educación aumentan el nivel educativo y, con ello, la productividad, la división del trabajo, la movilidad social, entre otros.

A su vez, los apoyos a la salud mejoran la calidad de vida y la productividad al disminuir el ausentismo y alargar el ciclo de vida de las personas.

Existen diversos métodos para estimar el impacto económico de los programas sociales. En interés en ellos no es sólo académico. Se esperaría poder confirmar si la canalización de subsidios y transferencias tiene un impacto positivo a nivel macroeconómico, regional, subregional y microeconómico.

A nivel macroeconómico se utilizan Matrices de Insumo Producto (MIP) y Matrices de Contabilidad Social (SAM). También, los modelos de Equilibrio General Computable (EGC). Las primeras dos permiten analizar, a través de las interrelaciones en la producción de bienes y servicios y del flujo circular de la economía, las relaciones entre las actividades productivas, la distribución del ingreso factorial, el ingreso institucional, el patrón de consumo de los hogares y su expresión en términos de los bienes y servicios consumidos (CEPAL, Martínez, et al. 2012).

Los modelos de Equilibrio General Computable hacen posible estimar el impacto de los cambios de política pública en la situación de equilibrio general y en variables críticas, por ejemplo, el efecto del gasto social en educación, salud y asistencia social que canalizan subsidios y transferencias monetarias.

Ejemplo de lo anterior son los análisis a los programas de transferencias monetarias de Brasil: Bolsa Familia y del Beneficio de Prestación Continuada (Souza, 2010).

En México, el Inegi ha construido sistemas estadísticos sólidos que permiten efectuar estas mediciones y el Coneval ha impulsado las evaluaciones de impacto de los programas sociales que reciben subsidios y transferencias.

A nivel micro, la experiencia de las evaluaciones de impacto en el contexto de los programas de gobierno responden a la necesidad de conocer las diferencias entre la situación ex - ante o inicial que se dan sin programa o proyecto y la situación ex – post o final que se da como resultado de la intervención pública por medio de un programa de subsidios o transferencias.

Al respecto, se explica alternamente el modelo experimental clásico, el modelo cuasi experimental y el modelo no experimental. En todos estos casos es necesario definir en qué variables se quiere medir el impacto de los programas sociales o de transferencias. Por ejemplo, en el ingreso disponible, el consumo, la acumulación de activos, entre otros.

Además de la métrica, concurre el problema de la eficacia de las políticas de subsidios y transferencias. ¿Se canalizan con Reglas de Operación? ¿Existen padrones de beneficiarios? ¿Los subsidios llegan a su destino?

Agustín Caso Raphael

Economista

Ensayos en Persuasión

Licenciado en Economía por el ITAM y Maestro por la Escuela del Servicio Exterior de Georgetown University, Washington D.C. Profesor Titular de Historia del Análisis Económico en el ITAM desde 1990. En 1976 recibió el Premio Nacional de Economía y su trabajo fue publicado por Editorial Limusa con el título Política Monetaria, Inflación y Crecimiento Económico: El Caso de México. En 2005 publicó el libro Migración y Repatriaciones y en 2010, Trotsky, Viaje hacia el Laberinto.

Por más de 45 años se ha desempeñado en la administración pública nacional e internacional. Inició su desarrollo profesional en el Banco de México. Ha ocupado puestos directivos en el Banamex, Pemex, el Instituto de Acción Urbana e Integración Social (AURIS), la Conasupo, y las Secretarías de Energía, Gobernación y Hacienda y el INEE. Actualmente es Auditor Especial de Desempeño de la Auditoría Superior de la Federación.