La precarización y la falta de empleos formales están vinculados con vicios de origen de la estructura laboral mexicana. El hecho de que la subcontratación debe servir para impulsar también modelos que hagan crecer la productividad, la cantidad y la calidad de los trabajos, más aún en estos tiempos de severa crisis sanitaria, económica y laboral, ha sido planteado desde TallentiaMX de manera constante.

Por este motivo, es indispensable fomentar el home office o teletrabajo, un esquema que ha sido absolutamente indispensable para que muchas de las actividades económicas continúen durante la pandemia sin arriesgar la seguridad sanitaria de la población, y que seguirá siendo necesario tanto en la nueva normalidad como en el futuro a largo plazo.

Así, de acuerdo con datos de la Asociación de Internet MX y OCC Mundial, cerca de 70% de las personas con estudios profesionales en nuestro país ha realizado sus actividades desde su hogar con la llegada del coronavirus. De ese modo se ha disminuido el riesgo de contagio. El trabajo a distancia está vinculado directamente con altos niveles de estudio y de capacitación, los cuales permiten, entre otras cosas, utilizar tecnología más avanzada, ser más productivos y fortalecer las cadenas económicas internacionales.

Complementariamente, alrededor de 79% de las empresas que por el Covid-19 estuvieron forzadas a extender el trabajo remoto asegura que seguirá utilizando esta modalidad durante la nueva normalidad. En realidad, además de disminuir el riesgo de contagios, este modelo ofrece otros beneficios: disminuye el costo administrativo, ofrece a los trabajadores cierta flexibilidad de horarios y puede servir a que sectores con necesidades laborales particulares obtengan un buen empleo. Hay áreas y sectores enteros que pueden aprovechar la actual situación para migrar del trabajo presencial a realizar sus actividades parcial o totalmente a distancia. Para ello, será necesario muchas veces recurrir a empresas de subcontratación, que puedan gestionar mediante sistemas novedosos y eficientes la migración del empleo presencial al trabajo a distancia.

No obstante, aunque en nuestro país sí se ha utilizado —sobre todo en la pandemia— el home office, hace falta instrumentar la capacitación, la tecnología y los esquemas de contratación que hagan posible extenderlo a mucha mayor escala. Prueba de lo anterior es que, de acuerdo con los diversos estudios del Instituto Nacional de Geografía y Estadística realizados expresamente para conocer el impacto del coronavirus en la economía de México, solamente 23.5% de los trabajadores fue capaz de recurrir al trabajo a distancia durante el confinamiento.

Por otra parte, de las 32.9 millones de personas ocupadas de más de 18 años usuarias de teléfono, únicamente 23.5% pudo realizar sus tareas laborales desde su casa. En cambio, 76.5% de los trabajadores no tuvo oportunidad de hacerlo.

Por si fuera poco, todavía es necesario que el empleo a distancia se regule en la Ley Federal del Trabajo. Los legisladores están obligados a ver por los derechos de los trabajadores, asegurar que el teletrabajo tendrá un lugar protagónico en el mundo del empleo nacional y permitir que quienes lo utilicen tengan la seguridad jurídica suficiente para operar.

De este modo, la subcontratación y el teletrabajo serán capaces de aminorar la caída del empleo que sobrevino en el 2020 y, en estos momentos, de garantizar la seguridad sanitaria de los trabajadores. Hay que crear empleos seguros y formales. La tercerización ayuda a asegurar la productividad y la capacitación que se requiere para que el home office crezca y que, con él, volvamos al sendero del desarrollo económico.

*El autor es director general de TallentiaMX.

Twitter: @eliasmichaz