Es un hecho que en los mercados a nivel global las tasas de interés seguirán bajando en el transcurso del segundo semestre. Los inversionistas locales intuyen que eventualmente el Banco de México deberá tomar acción en el mismo sentido, pero el camino de descenso de las tasas domésticas es una incógnita precisamente por la postura rígida que hasta ahora ha adoptado la Junta de Gobierno. No está mal entonces intentar establecer una ruta posible

Partamos de la definición básica. El Banco de México se ha abstenido de reducir su tasa de referencia debido a que el balance de riesgos de la inflación sigue siendo adverso. Al menos eso es lo que se ha establecido en los comunicados más recientes.

La preocupación es la tendencia del rubro subyacente que se ha resistido a bajar en la misma proporción que el índice general (el índice subyacente excluye de la medición los precios considerados como volátiles como es el caso de la energía o los alimentos); pero también es la posibilidad de un fuerte episodio de inestabilidad relacionado directamente con México.

El resultado de la inflación hasta la primera quincena de julio es favorable. La inflación anual se ubica en un nivel de 3.8%, ciertamente es algo que no se preveía a principios de año.

La estabilidad en los precios de los combustibles ha sido la principal causa, pero también vemos un comportamiento a la baja en la inflación de otros rubros como los bienes agropecuarios o los servicios.

Por su parte, en el mundo ha existido un viraje brusco (si consideramos que se ha dado en tan sólo seis meses) hacia un entorno de tasas bajas que será confirmado finalmente por la misma Reserva Federal (Fed) en su reunión del Comité de Mercados Abiertos en la próxima semana.

Los inversionistas en su totalidad descuentan que la Fed bajará la tasa de fondos federales; algunos incluso piensan que la baja puede ser de medio punto.

Al no moverse, la distorsión de una tasa relativamente muy alta que se paga en México ha provocado una mayor estabilidad en el tipo de cambio y poca alteración en las variables financieras.

El costo ha sido la colaboración a una situación de crecimiento francamente mala en donde la economía registra un crecimiento casi nulo con un riesgo de recesión visible hacia adelante.

Las condiciones se prestan para que el Banco de México reduzca la tasa de interés de referencia. Tanto la debilidad del crecimiento provocada por la elevada austeridad fiscal y la baja dinámica del sector industrial, como la baja fuerte de la inflación, más la dirección de las tasas en el exterior, así como la estabilidad del peso, permitirían una medida de baja de tasas acorde a una inflación que podría seguir descendiendo.

Pero está el tema de los eventos particulares que pueden alterar fuertemente el perfil de México y causar episodios de inestabilidad que repercutirían a la larga en una mayor inflación. Creo que, aunque la Fed se mueva la próxima semana, Banxico querrá esperar a ver la evolución de los temas particulares de México, en concreto dos: uno, la reducción de la tensión relacionada con una posible baja de calificación a Pemex y dos, la presentación del presupuesto fiscal para el 2020.

Siendo así, podríamos ver una baja de un cuarto de punto en septiembre, si para entonces la postura fiscal del gobierno mantiene la dirección de estabilidad que tiene hasta el momento.

Pero sabemos que ello depende del plan de negocios de Pemex, su viabilidad financiera y lo que opinen las calificadoras. A nuestro juicio no hay mucho espacio para una baja mucho mayor. La concreción de una reducción de medio punto a la tasa de referencia tal vez sea el escenario más probable.

Si es así, considere que una tasa al final del año de 7.75% seguirá siendo una tasa elevada que mantendrá estable al tipo de cambio y seguirá anclando a la economía.

En conclusión, el hecho de que Banxico se mueva a la baja no parece ser una solución al tema de la debilidad del crecimiento a menos que lo hiciera de manera muy contundente, algo que parece aún poco posible. El segundo semestre seguirá siendo de tasas relativamente altas y un tipo de cambio bastante estable.

*Rodolfo Campuzano Meza es Director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo:

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