Luego de un amplio análisis, debate y retroalimentación de las distintas fracciones parlamentarias, se aprobó la Ley de Ingresos de la Federación para el 2016. El monto total de recursos aprobados, incluyendo los ingresos presupuestarios y el financiamiento, es de casi 5 billones de pesos, menor en 1.6% a lo aprobado para el 2015. Este documento prevé un entorno internacional complejo provocado por la desaceleración de la economía china, el bajo dinamismo de EU; por la alta volatilidad de los mercados financieros internacionales y por la caída en los precios de los commodities, principalmente el del petróleo. También deja ver que si este año estuvo complicado, el siguiente será igualmente complejo.

Pocas modificaciones hicieron los congresistas al documento, un ajuste a la previsión del tipo de cambio de 15.90 a 16.40; pero el resto del marco macroeconómico se mantuvo sin cambios. Se espera un crecimiento del PIB para el 2016 entre 2.6 y 3.6%, un precio promedio del petróleo crudo de exportación de 50 dólares por barril y una inflación que converja a 3 por ciento. Se prevé que los ingresos petroleros sigan cayendo, casi 30%, y que el sostén del gobierno federal sigan siendo los ingresos tributarios no petroleros.

La Ley de Ingresos contiene incentivos fiscales para impulsar el desarrollo productivo, la inversión, el ahorro de largo plazo, la formalización de la economía y el combate a la evasión fiscal. El IEPS a gasolinas pasa de ser un impuesto variable a uno de monto fijo que permitirá que las reducciones en los precios internacionales se traduzcan en menores precios a los consumidores; para garantizar que esta liberación no resulte en variaciones abruptas en los precios, se aprobó que éstos fluctúen en una banda de 3%, lo que garantizará que los precios no se incrementen en términos reales.

También mantuvieron la propuesta del Ejecutivo al conservar el fin específico a los recursos provenientes de futuros remanentes de operación del Banxico: al menos 70% de los recursos deberán utilizarse para liquidar anticipadamente o emitir menos deuda, mientras que los recursos restantes se deberán utilizar para robustecer el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios o realizar inversiones que fortalezcan la posición financiera del gobierno federal.

Pero aún falta el documento más interesante, el Presupuesto de Egresos de la Federación, que marcará la dirección del gasto federal para el 2016. La propuesta inicial es redirigir los esfuerzos a las áreas de Educación Pública (27%), Salud (12%), Desarrollo Social (10%) y Comunicaciones y Transportes (9%); éstos son los ramos que concentran casi 60% del presupuesto total asignado a ramos administrativos. Lo que seguramente será debatido será la disminución en la inversión física de casi 20% que propuso Hacienda; no olvidemos que la teoría económica demuestra que, para alcanzar el crecimiento económico, hay que incrementar la inversión, el empleo y el ahorro.

El proyecto de infraestructura más importante del sexenio será el nuevo aeropuerto de la ciudad de México. En el 2016, 9,700 millones de pesos se destinarán para comenzar su construcción. El desarrollo de esta infraestructura podría generar hasta 150,000 nuevos empleos, será uno de los más modernos del mundo, albergará 95 aerolíneas y en su primera etapa podría recibir hasta 50 millones de pasajeros, 18 millones más de los que alberga el actual aeropuerto. Independientemente de que el equipo de López Obrador presentó un supuesto proyecto alternativo de menores dimensiones, sin lugar a dudas éste es uno de los proyectos público-privados con financiamiento totalmente asegurado que mejorará nuestros terribles números de competitividad; hay mucho que discutir del paquete económico, pero no nos confundamos, el nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México ya no es tema de discusión. ¡Hasta nuestro próximo encuentro!

@PerezSoraya