El sector externo de la economía mexicana tiene una recuperación, sin duda determinada por el repunte que está teniendo la economía de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial.  Hacia EU se orienta el 80% de nuestras exportaciones, mismas que tienen un alto contenido importado, a consecuencia de la interdependencia de cadenas productivas de valor entre México y Estados Unidos.

Las cifras del periodo enero-mayo de este año advierten que las manufacturas sostienen el crecimiento de las exportaciones. Así, de un total exportado con valor de 41,000 millones de dólares, las manufacturas representaron el 88 por ciento. Un parecido comportamiento se refleja en las importaciones de bienes intermedios que representaron el 80% de las importaciones totales de 40,000 millones de dólares.

La explicación de esta característica comercial se encuentra en las decisiones de política comercial de los años ochenta, para liberalizar el comercio eliminando las restricciones cuantitativas y cualitativas, la fijación de aranceles y la entrada al GATT. Después vino el TLC en los noventa y más recientemente su actualización con el T-MEC.

La preferencia de los compradores norteamericanos por los productos mexicanos también obedece a que los obstáculos para el crecimiento del comercio son los altos costos del transporte y que México por su vecindad con EU son más bajos.

Asociado al mayor comercio exterior mexicano está el desarrollo de varios estados del centro y norte del país, que han recibido en los últimos 12 años importantes flujos de Inversión Extranjera Directa para apoyar procesos de manufactura, sobresaliendo la industria automotriz, equipo y aparatos eléctricos y electrónicos, equipo profesional y científico, maquinaria y equipo para industrias diversas.

Estos estados han tenido un comportamiento sobresaliente, destacándose Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, Aguascalientes, Nuevo León y Jalisco.

También ha obedecido a una exitosa promoción económica realizada por los gobiernos orientada a tener las condiciones locales de competitividad. Fundamentalmente se trata de captar Inversión Extranjera Directa asociada a procesos de manufactura. Un ejemplo lo constituye Querétaro en donde hay 1,700 empresas provenientes de EU que han invertido 17,000 millones de dólares y han contribuido a crear en el sector manufacturero estatal empleos que representan el 36% del total de empleos existentes. Otro ejemplo es Guanajuato que en siete años captó 3,500 millones de dólares para su inversión en la industria automotriz.

Las tendencias del comercio exterior para el segundo semestre de este año y para el 2022, según la Organización Mundial de Comercio son positivas y se calcula que para todo el 2021 el volumen del comercio mundial se eleve en 8% mismo que estará acompañado de un crecimiento del PIB mundial de 5 por ciento. Norteamérica será la que mayores importaciones realice. Le seguirán Europa y Asia.

Este escenario es favorable para que nuestro país siga exportando y reciba más Inversión Extranjera Directa para consolidar el crecimiento manufacturero en los estados en donde ya existe una base receptiva de ella.

Lo deseable es crear un triángulo armónico entre política industrial, política comercial y política regional. Esto se hizo en la Unión Europa para reducir brechas y rezagos de ingreso, particularmente en Irlanda, Portugal y España. Para nuestro país, caracterizado por enormes diferencias regionales permitiría reducirlas y tener un crecimiento económico más equilibrado.

smota@eleconomista.com.mx

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

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