La aparición de la pandemia orilló a la mayoría de los bancos centrales a activar una política de excesiva relajación monetaria

En dos semanas se concretó un fuerte cambio de panorama en el mercado de dinero de México. Los inversionistas están cayendo en la cuenta que los importantes retornos de los últimos dos años al invertir en bonos de largo plazo en pesos no serán los mismos en el futuro. Por el contrario, es posible que se observen minusvalías en muchos portafolios.

La aparición de la pandemia orilló a la mayoría de los bancos centrales en el mundo a activar una política de excesiva relajación monetaria. Ello implicó la súbita baja de las tasas de interés a niveles de cero en prácticamente todo el mundo desarrollado y la caída abrupta de las tasas de interés de largo plazo. La flexibilidad monetaria implicó recudir a terreno negativo las tasas en términos reales, aquéllas a las que se le resta la tasa de inflación.

El Banco de México no fue la excepción. Partiendo de un nivel elevado de tasas de interés, Banxico redujo la referencia (la tasa de interés interbancaria a un día) en poco más de 200 puntos base, de un nivel de 6.5% a uno de 4.25%, entre mayo y septiembre del año pasado. Para aquéllos que tenían posesión de bonos M o Udibonos de largo plazo tal movimiento representó jugosas ganancias; recuerde que el precio de los bonos se mueve de manera inversa con respecto al nivel de las tasas de interés.

Todavía hasta hace un par de semanas, el instituto central envió una señal de que tal progresión podía continuar al reducir la tasa al 4% con la venia de todos los miembros de la Junta de Gobierno, alimentando la idea de más ganancias en las tasas de largo plazo.

Bueno, pues al día de hoy el contexto ha dado un fuerte viraje. En el panorama global se percibe el riesgo de una inflación mayor y las tasas de largo plazo observan una tendencia progresiva de alza desde agosto del año pasado, pero que en los últimos días se aceleró.

La convicción de los inversionistas en el ámbito global es que se está gestando una fuerte recuperación de las economías en países desarrollados, con base en los resultados optimistas del proceso de vacunación y la permanencia de estímulos tanto fiscales como monetarios.

Esta convicción ha impulsado las expectativas de una inflación mayor en el futuro previsible, algo que ya se vislumbra en la presión de los precios al productor, índices de expectativas del consumidor, así como en la fuerte alza de los precios de bienes básicos en lo que va del año.

Por lo que se ve, la tendencia de las tasas de interés de largo plazo en el exterior no va a cambiar. Los inversionistas han tomado resguardo vendiendo sus bonos de largo plazo (para evitar minusvalías) y demandando bonos o activos que tengan comportamientos positivos en un escenario de mayor inflación. En lo que va de febrero, la tasa del bono del tesoro norteamericano a 10 años ha subido 30 puntos base, de 1.08% a 1.38% registrado el día de ayer.

Esta visión global ha provocado que en muchos mercados emergentes los inversionistas reduzcan sus posiciones en bonos referenciados en moneda local para cobrar las ganancias registradas hasta ahora. La venta de bonos ha impulsado también a los tipos de cambio frente al dólar a niveles más elevados.

Por si eso fuese poco, en México nos enteramos ayer 24 de febrero, mismo que la inflación se vuelve a acercar al límite máximo de tolerancia de 4% anual que considera Banxico (3.84% hasta la primera quincena de febrero), y sabemos que en el rubro de energéticos vamos a ver un salto estadístico en marzo y abril. Además, la presión en precios como gasolina, maíz, soya y otros va a ejercer una presión adicional.

Por último, en otros mercados emergentes hay también resultados de una inflación mayor. En Brasil, la inflación subió hasta 4.6% y se espera que el Banco Central haga un movimiento de alza en su tasa de referencia muy pronto.

Como le decía, el contexto cambió. En el exterior veremos la pugna entre las expectativas de inflación y la postura de la Fed. La tendencia de alza es muy evidente por ahora. La curva de rendimientos podría inclinarse aún más.

En México, la encuesta que se hace entre analistas y mesas de dinero publicada el lunes pasado exhibe que cerca de la mitad de los participantes anticipan que Banxico puede bajar la tasa otro cuarto de punto en su reunión de marzo. La verdad suena difícil si el contexto de presión inflacionaria y volatilidad en el tipo de cambio persiste. La joven Junta de Gobierno puede estar recibiendo una importante lección, su mandato indica exclusivamente que debe de procurar controlar la inflación y la inflación en México es un fenómeno que muchas veces no se relaciona con la situación de crecimiento.

*Rodolfo Campuzano Meza es director general de Invex Operadora de Sociedades de Inversión.

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