En varias corrientes filosóficas, el círculo es una representación de perfección, un aspecto de la autocontención, sin principio ni fin, es el estado ideal en donde los opuestos están unidos.

En la escuela budista japonesa, el círculo zen simboliza la iluminación, la fuerza, la elegancia, el momento en que la mente es libre y está preparada para la creación de nuevos conceptos.

Una antiquísima figura de esta perfección es la serpiente o dragón circular, el uróboros fenicio que se devora su propia cola, probablemente la deidad más antigua del mundo prehistórico, conocida como la Serpiente Celestial en Babilonia; también se puede encontrar en las pinturas de arena de los indios navajos norteamericanos, y en manifestaciones similares en Egipto, México e India.

En épocas recientes, dentro de las celebraciones romanas más importantes, existía la Saturnalia, en honor al dios Saturno, para conmemorar el fin de las noches largas y el retorno de la luz con el solsticio de invierno; eran días licenciosos para esclavos y sirvientes en los que se les permitían actividades prohibidas como beber y comer hasta saciarse, entre las golosinas que se preparaban se encontraba un pan circular dentro del cual se introducía una pequeña haba, y el que la encontrase debía organizar una gran orgía en los días subsecuentes.

Años después, esta práctica pagana afloró de nuevo, ahora en los países europeos cristianos, en el sexto día del mes de enero, para recordar la visita de los Tres Reyes Magos al pesebre de Belén, en donde nació el niño Jesús, de nuevo apareció el pastel circular, que contenía una pequeña figura de cerámica que representaba al divino infante.

Al arribar los conquistadores españoles a nuestro país, también llegó la costumbre de celebrar esta festividad y los mexicanos la adoptamos con gusto, convirtiéndose en una importante celebración nacional religiosa, al hornear millones de roscas de Reyes desde un par de días antes del seis de enero, para satisfacer el apetito y la espiritualidad de nuestros connacionales.

A continuación enumero algunos establecimientos en varias colonias de la ciudad, que cada una ofrece Roscas de Reyes muy distintas, pero todas de gran calidad.

  1. Jaso Bakery. Newton 88, Colonia Polanco, teléfono 5545-7476. La Rosca más cool de la ciudad, sobre pedido, rellena con crema diplomata, mezcla de crema pastelera y crema Chantilly.
  2. Pastelería Suiza. Parque España 7, Colonia Condesa, teléfono 5211-0904. Desde 1942 ofrece roscas sin o con relleno de nata.
  3. Dominique. Chiapas 157-A, Colonia Roma, teléfono 5564-2010. Hornea la galette des roi, versión francesa de la rosca, rellena con crema de almendras.
  4. Sal y Dulce Artesanos. Lago Tanganyika 47-C, Colonia Granada, teléfono 5531-3832. Produce una rosca con masa tipo brioche, sin relleno o con relleno de crema pastelera, nata o requesón.
  5. Maque. Ozuluama 4, Colonia Condesa, teléfono 2454-4662. Presenta la tradicional rosca preparada con excelentes ingredientes.
  6. Bakers. Miguel Ángel de Quevedo, Colonia Ex-Hacienda de Guadalupe, teléfono 9155-1515. Elabora roscas de reyes modernas con mucho sabor.
  7. Café de Tacuba. Tacuba 28, Centro Histórico, teléfono 5521-204. La decana de las roscas, pues se produce desde hace 100 años.
  8. Nicos. Avenida Cuitláhuac 3102, Azcapotzalco, teléfono 5396-7090. Elabora Roscas sobre pedido por María Elena Lugo, con pasta brioche con mucho sabor de mantequilla.

 

Para finalizar esta reseña, adjunto una receta de rosca de reyes propiedad de mi suegra, Doña Ángeles de la Concha (q.e.p.d.), y si tienen la paciencia y dedicación para hacerla, les aseguro que van a disfrutar una de la mejores roscas que hayan probado.

Receta de Rosca de Reyes

Ingredientes:

  • 600 gr. de harina de trigo.
  • 250 gr. de mantequilla.
  • 150 gr. de azúcar.
  • 4 huevos.
  • 8 yemas.
  • ½ cucharadita de sal.
  • 1 cucharada de agua de azahar.
  • 250 gr. de frutas cubiertas.
  • 30 gr. de levadura sólida.

 

Por cada 10 gr. de levadura tome 50 gr. de harina de la que va a emplear para el pan y tres cucharadas de agua tibia; forme una masita suave disolviendo con los dedos la levadura en la harina con el agua; póngala en un tazón en un lugar caliente hasta que doble su tamaño (10 o 15 minutos).

En una mesa, forme un círculo con la harina cernida y ponga en el centro los demás ingredientes, menos la mitad de la mantequilla y las frutas; mezcle todo y déle golpes hasta que la masa esté suave y tersa; incorpore la otra mitad de la mantequilla y déle más golpes (20 a 30 minutos).

Deposite la masa en un tazón engrasado con mantequilla y úntele por encima más mantequilla; cúbrala con un lienzo y déjela reposar en un lugar tibio por cuatro o cinco horas, hasta que infle al doble de su tamaño.

Vuelva a darle más golpes hasta que se desprenda de la mesa formando ojillos; extienda en forma rectangular y esparza las frutas y el o los muñecos; enrolle a lo largo y póngala en un molde de rosca grande y profundo engrasado y enharinado; déjela reposar hasta que aumente al doble su tamaño.

Barnice la superficie superior con yema de huevo batida, teniendo cuidado de no romperla y hornéela en horno a 350°C por 30 o 40 minutos; déjela enfriar en el molde y sáquela.

Cuando la rosca esté fría, báñela con el siguiente jarabe: ponga a hervir un litro de agua con medio kilo de azúcar y cáscaras de limón; cuando esté a punto de miel, se saca y se deja enfriar, agregándole coñac o ron al gusto.

Se adorna con higos, cerezas y azúcar.

jtoledo@eleconomista.com.mx

@toledoyleyva

Jorge Toledo Leyva

Crítico gastronómico

Apasionado de la comida de todos tipos, pero que esté bien hecha y con excelente producto, reseñador de restaurantes y gastronomía.