La referencia más importante para el desarrollo estatal y regional es considerar que a nivel nacional la economía sólo ha crecido a un escaso 2.3% promedio anual, en los últimos 36 años. Eso explica el rezago.

Otra referencia es que hay estados que recientemente han marcado las diferencias y que advierten que se puede crecer a tasas más altas. Así, durante los últimos ocho años los siguientes estados confirman esta diferencia: Baja California Sur, 6.1%; Aguascalientes, 6%; Quintana Roo, 5%; Guanajuato, 4.7% y Querétaro, 4.6 por ciento.

En contraparte, los estados que en ese periodo mostraron un desempeño deplorable fueron: Tamaulipas, 0.9%; Oaxaca, 0.8%; Veracruz, 0.4%; Chiapas -0.1%; Tabasco -2.6% y Campeche, -5.3 por ciento. Irónicamente dice el politólogo Carlos Valdés: “Hay centralismo pero existen  gobiernos estatales que optan por lo detestable en vez de lo preferible”.

Este panorama desigual advierte la disparidad de liderazgo en la promoción económica de los gobiernos estatales así como de los instrumentos institucionales para captar recursos, independientemente de los que provienen de la Federación por participaciones estatales.

Relevantes son los datos que ofrece Querétaro que en cinco años captó 53,000 millones de inversiones extranjeras en 184 proyectos para la industria automotriz y para las tecnologías de la información, significando la creación de 40,000 empleos.

Lo que enseña la experiencia de Querétaro es la necesidad de replantear la organización de la política de desarrollo estatal, de tal manera que en cada estado, de acuerdo con sus características, se realicen proyectos detonadores de la actividad económica para la creación de empleos formales.

En los estados existe el Coplade, una instancia para la planeación del desarrollo. Sin embargo, la experiencia no ha sido afortunada. Si el funcionario que lo dirige no tiene claridad de lo que se puede y debe hacer, es su tumba.

El gobierno de la República asume la responsabilidad del desarrollo de proyectos en estados rezagados. Es el ejemplo del Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Tren Interoceánico, que significarán un positivo empuje al desarrollo del sureste.

La experiencia de proyectos realizados en varios estados, lleva a sugerir las siguientes líneas de acción:

1. Inversión en capital humano (educación, salud y seguridad social) es uno de los factores fundamentales del desarrollo económico y social.

2. Infraestructura para la conectividad de los mercados y transporte de mercancías y personas.

3. Reconversión del sector agropecuario, sustituyendo cultivos improductivos por otros que permitan mayores ingresos así como desarrollar la ganadería y la silvicultura.

4. Promover la agroindustria.

5. Creación de fondos estatales de financiamiento para la pequeña y mediana industria con el apoyo de Nacional Financiera.

6. Formación de agrupamientos de empresas industriales.

7. Desarrollo de la industria maquiladora en el sureste.

8. Creación de polos de atracción turística asociados a la protección ecológica.

Replantear la organización estatal

Lo que enseña la experiencia de Querétaro es la necesidad de replantear la organización de la política de desarrollo estatal, de tal manera que en cada estado, de acuerdo con sus características, se realicen proyectos detonadores de la actividad económica para la creación de empleos formales.

Relevantes son los datos que ofrece Querétaro es que en cinco años captó 53,000 millones de inversiones extranjeras en 184 proyectos para la industria automotriz y para las tecnologías de la información, significando la creación de 40,000 empleos.

La referencia más importante para el desarrollo estatal y regional es considerar que a nivel nacional la economía sólo ha crecido a un escaso 2.3% promedio anual, en los últimos 36 años.

smota@eleconomista.mx

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

Lee más de este autor