De manera muy general, hay sólo dos maneras de invertir nuestro dinero:

1. Prestarlo a otra persona o empresa, obteniendo a cambio un premio o rendimiento adicional, en forma de intereses.

2. Poner un negocio, invertir en una empresa existente. Esto incluye cualquier otra forma de hacer negocio, como por ejemplo, la compra-venta de bienes (monedas, commodities, entre otros) con la esperanza de venderlos a un precio más elevado en el futuro y, por ende, obtener una ganancia.

Casi cualquier tipo de inversión que podamos pensar se puede ubicar en alguno de estos dos grandes rubros.

Mucha gente no se da cuenta de que, cuando invierte en un pagaré bancario, está en realidad adquiriendo un instrumento de deuda. Uno le “presta” dinero al banco, que promete devolver esa cantidad dentro de un plazo determinado, más los intereses que se hayan pactado. Pero existen muchos otros tipos de instrumentos con esas características.

¿Qué es un instrumento de deuda? De manera sencilla, es un título de crédito que ampara un préstamo. Los inversionistas que los compran están en realidad prestando su dinero al emisor, quien se compromete a pagar los intereses pactados (usualmente de manera periódica, a una tasa que puede ser fija o revisable cada cierto tiempo) y devolver el capital en una fecha determinada.

Entre los instrumentos de deuda, podemos mencionar los siguientes:

• Gubernamentales. Son, por ejemplo, los Cetes, Bonos, Bondes, Udibonos, Treasury Bills, etcétera.

• Bancarios. Pagarés con Rendimiento Liquidable al Vencimiento, Certificados de Depósito, entre otros.

• Privados o corporativos. Por ejemplo: obligaciones (en sus distintas modalidades), papel comercial, eurobonos, etcétera. Existen aquellos que tienen garantías hipotecarias o bancarias, pero la gran mayoría son quirografarios (sin una garantía que los respalde).

Obviamente, invertir en instrumentos de deuda tiene sus riesgos, que generalmente son:

1. Riesgo de crédito. Se refiere a la posibilidad de incumplimiento de pago del emisor. En los instrumentos gubernamentales, este riesgo es muy bajo, pero existe. Hay países que han tenido que suspender o refinanciar sus pagos de deuda. Los depósitos bancarios están garantizados por el IPAB hasta 400,000 Udis por inversionista y/o por institución. Los instrumentos emitidos por empresas pueden o no tener garantías, como ya mencionamos (en general, no las tienen).

Por lo general, el riesgo de crédito se puede conocer de antemano, ya que por lo general todas las emisiones de deuda están calificadas por entidades independientes. Los que tienen calificaciones más bajas pagan por lo general tasas de interés más elevadas, dado que el riesgo de incumplimiento es mayor.

2. Riesgo de tasas de interés. Recordemos que estos instrumentos se pueden comprar y vender en el mercado secundario. Es decir, si uno adquiere un bono a 20 años, no tenemos que esperarnos todo el plazo para ver el beneficio o para disponer de nuestro dinero: podemos venderlo antes.

El precio al que lo podremos vender dependerá de la oferta y la demanda del título, pero más específicamente, de la tasa de interés que pague, comparada con la tasa de interés que prevalezca en el mercado en ese momento.

Es decir, si en el mercado existen instrumentos que pagan una tasa anualizada de 7% y nuestro instrumento paga una tasa de 5%, entonces nos lo comprarán a un precio más bajo a fin de compensar la menor tasa de interés. Si, por el contrario, nuestro instrumento paga una tasa de 12%, al ser más atractivo lo podremos vender a un precio mayor y realizar el beneficio.

De manera simplista podríamos decir: cuanto las tasas de interés del mercado suben, los precios de los valores de deuda disminuyen y viceversa. Es importante recordar que, sin embargo, si nos esperamos hasta el vencimiento de nuestro papel, obtendremos las condiciones pactadas.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com