La semana pasada, decidí exponer el enorme subejercicio que la nueva Refinería de Dos Bocas acumuló durante el 2019, lo que considero es la principal causa por la cual este proyecto no avanza. Como lo mencioné en mi columna pasada, la Secretaría de Hacienda en su último informe trimestral, reportó que Pemex sólo ejerció 356,000 pesos, de los 50,000 millones que se le fueron destinados a este proyecto en el PEF 2019. Esto, sin duda, pone en tela de juicio las declaraciones que la secretaria Rocío Nahle ha hecho sobre el monto total erogado para los trabajos preliminares de la refinería, el cual, según lo que se dice, supera los 11,000 millones de pesos.

Como economista, les puedo asegurar que las aseveraciones que hago no van más allá de los datos que el mismo gobierno federal nos proporciona; razón por la cual he sido tan insistente en que es necesario que exista total transparencia, algo que, dicho sea de paso, mi paisano el presidente López Obrador exigió para la construcción de toda obra infraestructura impulsada durante su sexenio.

Ahora, asumiendo que lo que se dice sobre los recursos ejercidos es cierto, surge la siguiente pregunta ¿por qué no fueron reportados a la Secretaría de Hacienda? No podemos olvidar que Hacienda tiene la obligación de reportarle al Congreso de la Unión, cada trimestre, el estado de las finanzas públicas del país, y eso incluye el avance del gasto que se ha hecho en cada proyecto encabezado por esta administración.

Además de lo anterior, quisiera aprovechar este espacio para referirme al rumor de que los trabajadores que se encuentran laborando en Dos Bocas están recibiendo sus pagos en bolsas de dinero en efectivo. Sin duda, esto es una muy mala señal, ya que, de ser cierto, significaría que el gobierno está fomentando la misma corrupción que ellos prometieron erradicar.

Pero siguen en el aire muchas más incógnitas: ¿Cuántos empleos se están generando con el proceso de construcción? ¿Cuántos más serán creados una vez finalizada la obra? ¿Cuántos empleos serán para los tabasqueños? ¿Quiénes están detrás de las empresas beneficiadas al evadir las licitaciones públicas? ¿Cuándo informarán el avance de las condicionantes que impuso la ASEA para asegurar la preservación del medio ambiente en la zona? Estas son sólo algunas interrogantes por las cuales urge que la secretaria Nahle rinda cuentas, y no precisamente a través de videos, a quienes tenemos la responsabilidad representar los intereses de los ciudadanos.

Por eso la semana pasada, como integrante de la Comisión de Energía, exhorté una vez más a que se retomara la comparecencia de la Secretaria de Energía ante la Cámara de Diputados; misma que quedó pendiente desde la glosa del Primer Informe de Gobierno. Sí, como lo leen, ¡los diputados federales no hemos podido tener una reunión de trabajo con la secretaria, ni siquiera a partir de su obligación de rendir cuentas en cada año de gestión!

Lo he dicho y lo reitero, la transparencia no puede seguir siendo únicamente un discurso político. El gobierno federal ha sostenido que en México se necesita una “transformación”; sin embargo, este definitivamente no puede ser el camino correcto para lograrla. El país entero tiene los ojos puestos en la Refinería de Dos Bocas y les puedo asegurar que todos nos preguntamos lo mismo ¿qué está pasando?

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.