La lotería diplomática mexicana es más difícil de ganar que los pronósticos deportivos, Melate, Revancha y Revanchita.

Quien participa en la lotería diplomática tiene como enorme objetivo modificar la geopolítica de México; en otras palabras, romper con el monopolio de tensión que genera la relación bilateral con Estados Unidos, a través de una arquitectura que involucre a países como Francia, Rusia, China o Corea.

La estrategia comercial per se no es suficiente a pesar de la correlación positiva de sus variables: a una mayor interacción diplomática habrá un mayor flujo comercial, sin embargo, la vía geopolítica rebasa al comercio (de bienes y servicios) y la inversión.

La vía geopolítica requiere de un vector transversal en áreas de cooperación, intercambio de información, posturas conjuntas en entes supranacionales, apoyo militar y comercio, entre otras variables.

Dos de los personajes que están realizando giros en sus vías geopolíticas son Vladimir Putin y Emmanuel Macron. El ruso, experto, y el francés, aprendiz.

Este lunes 19 de agosto, el presidente Macron recibirá al mandatario ruso en una casa de verano del Estado francés ubicada en un islote a 35 metros sobre el nivel del mar: Brégançon. Con este tipo de invitaciones el mensaje diplomático no requiere leerse entre líneas: “Quiero que seamos amigos” (la interpretación tiene una excepción: Trump; en abril del 2017 Xi Jinping le aceptó la invitación a su residencia en Mar-a-Lago, lo que siguió entre ambos, no requiere explicación).

A Macron le interesa escalar la buena relación con Putin, y al presidente ruso le interesa mover ficha geoestratégica en la dirección de Macron.

Brégançon es un lugar de descanso donde François Mitterrand recibió al canciller alemán Helmut Kohl en 1985. “Si usted fuera presidente, disfrutaría aquí de una felicidad casi perfecta”, mencionó en alguna ocasión Valéry Giscard d’Estaing, presidente francés entre 1974 y 1981. La anécdota la recuerda Silvia Ayuso en El País del lunes.

En el islote, Macron y Putin prepararán posturas conjuntas para el G7 que se desarrollará en Biarritz entre el 24 y 26 de agosto. Macron se ha convencido de que su agenda política no es compatible con la de Trump, y algo más, su forma de ser no le genera útiles de empatía al estadounidense, y viceversa.

Algo más, la distancia cultural que existe entre ellos es abismal; dos hermenéuticas en dos planetas.

La inexperiencia diplomática de Donald Trump no logra ser minimizada en su totalidad por el Departamento de Estado: el Acuerdo (climático) de París, plataforma de lanzamiento internacional de Macron, fue fisurada por Trump. El francés no lo olvida.

Trump desea aislarse del mundo para mostrar autosuficiencia, a Macron le urge crecer en el tamaño de talla geopolítica y a Putin, acercarse más a Francia para liberarse de una vez por todas de las sanciones impuestas por la Unión Europea.

Con Putin, Macron aprenderá los movimientos de ajedrez que ha hecho el ruso en los últimos años. Por ejemplo, su acercamiento a Turquía. En noviembre del 2015, Vladimir Putin calificó el derribo de un avión ruso por parte del ejército turco como “una puñalada en la espalda”. La guerra civil siria trastocó las posiciones geopolíticas del mundo. Erdogan, enemigo del sirio Bashar al Ásad antes del 2015, ha dado un giro. La alianza ruso-turca cambió el panorama en la región. Nadie tiene las llaves del caso sirio más allá de Putin.

Macron toma distancia

La vacante que deja Angela Merkel al frente de Europa tardará en ser ocupada. No hay muchos candidatos y los pocos que hay, les falta altura. Macron ha dado muestras de querer tomar el lugar de Merkel, a pesar de que, como me dice Guy Claret, la economía francesa no se lo permite. Sin embargo, el aterrizaje de la economía alemana ocurre en elmomento más debilitado de Merkel.

El verano para Macron le ha caído muy bien. Las elecciones de mayo al Parlamento Europeo fueron el hito que ha catapultado al presidente francés: a doble mano acordó con el socialismo español llevar a Josep Borrell a la cabeza de la diplomacia de Europa, y con los conservadores, negoció la presidencia de la Unión Europea al llevar a la alemana Ursula von der Leyen a la presidencia. Macron también impulsó a Christine Lagarde para el Banco Central Europeo y a la búlgara Kristalina Georgieva al FMI.

En pocos meses Macron ganarría estatura internacional siempre y cuando aplica fórmulas para mejorar el estado endeudado de su país.

Lección

A México le tendrían que interesar los movimientos de Putin y Macron.

De hacerlo, estaría dando una señal importante: apostar por la lotería diplomática y ganarla. En pocas ocasiones han ocurrido cambios geopolíticos de enorme impacto.

El pragmatismo señala que los tiempos de Trump son los tiempos de la geopolítica de México.

Es el reto.

@faustopretelin

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.