¿Cuántas empresas cerrarán, cuántos empleos se perderán de manera definitiva? ¿cómo afectará esto a los bancos y al sistema financiero? No hay forma de hacer un buen pronóstico porque estamos ante un fenómeno que no tiene precedentes. Es una crisis sanitaria entreverada con una crisis económica y con riesgo de convertirse en una crisis social. La Cepal calcula que en México cerrarán 500,000 empresas y el consenso de especialistas encuestados por el Banxico estima que se perderán un poco más de 1 millón de empleos en el 2020. No hay estimaciones oficiales sobre el crecimiento de la cartera vencida, por el momento.

Los pronósticos nos dan una idea del tamaño de la crisis, pero debemos tomarlos con cautela, porque los tiempos son oscuros y propicios para dejar en ridículo a los audaces pronosticadores. Hay variables muy importantes que siguen siendo desconocidas: ¿cuándo habrá una vacuna?, ¿para cuánta gente?, ¿cuándo regresará la confianza de los consumidores e inversionistas?, ¿qué pasa si no regresa? De cuestiones como éstas depende el futuro de la economía en su conjunto y de industrias como el turismo, los espectáculos y los servicios de cuidado personal cara a cara.

Los cálculos sobre el impacto económico de esta crisis consideran dos escenarios: con vacuna y sin ella. Si hay vacuna pronto, tiene sentido pensar en un escenario menos pesimista para el 2021 y más allá. Si no, las visiones apocalípticas tienen permiso. En este orden de ideas se empieza a hablar de los riesgos del sistema financiero, en México y el mundo.

Hay un 20% de posibilidades de que en los próximos dos años haya una crisis financiera, estiman 162 líderes globales en una encuesta hecha por Oxford Economics. En caso de ocurrir, la crisis financiera no sería como la del 2009 en el mundo o como la de 1995, por muchas razones. La principal es que no hay dos crisis iguales.

Una posibilidad del 20% es significativa. El porcentaje refleja confianza en los niveles de capitalización de los bancos, pero también un nerviosismo creciente: el covid está haciendo estragos en el tejido económico y la ruta de la recuperación es mucho más complicada de lo que se pensaba hace tres o cuatro meses. Los bancos ven complicado su modelo de negocio en un entorno de tasas bajas de interés por un periodo muy largo. Aquellos que están más expuestos a los sectores más golpeados empiezan a ver cómo los problemas de liquidez se vuelven una crisis de solvencia.

En este contexto, hay que situar la segunda fase del programa de apoyos a bancos y deudores que anunció el miércoles la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. La primera fase, de marzo a septiembre, permitió dar oxígeno a más de 8 millones de deudores y otorgó un pequeño margen de maniobra a los bancos. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores relajó sus normas para evitar que los no pagos se tradujeran en cartera vencida. En estos meses, los bancos renegociaron con sus clientes e hicieron provisiones de 200,000 millones de pesos para cubrir una cartera vencida que está contabilizada en 121,000 millones de pesos. Adicionalmente, incrementaron su venta de cartera a terceros. Los bancos vendieron a empresas de cobranza una cartera de crédito morosa récord de 73,909 millones de pesos en el primer semestre. El monto es 16.8% mayor a la del mismo periodo del 2019.

¿Qué tanto servirá el programa de apoyo a deudores? ¿podrá evitarse una crisis de cartera vencida? Mucho dependerá de lo que pase con el covid y con la economía. En México, tenemos 50 bancos y un nivel promedio de cartera vencida muy bajo, menor al 2.5% (comparado con más del 15% que hubo en 1995). El problema no está en el promedio ni en los bancos más sólidos. Hay que poner la lupa en algunas instituciones que ya traen carteras vencidas por encima del 8 por ciento. La lupa y los respiradores, quiero decir.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.