Petróleos Mexicanos (Pemex), dirigida por Octavio Romero, está por dar a conocer el Plan de Negocios de esa empresa petrolera.

De su contenido dependerá que Pemex mantenga o no el grado de inversión.

Más peligroso todavía. Está en riesgo la nota crediticia del país porque depende de si el Plan de Negocios de Pemex, convence o no, a las agencias calificadores.

El destino de la petrolera, la principal empresa estatal de México y de la economía nacional, depende hoy más que nunca, del Plan de Negocios de Pemex.

¿Por qué? Porque Pemex registra hoy un elevado nivel de deuda que acumula 106,000 millones de dólares.

Y porque en el contexto de la muerte de facto de la reforma energética y la caída de la producción petrolera, son más las dudas que las certezas, las que privan en los mercados y frente al escrutinio de las agencias calificadoras internacionales.

Pemex necesita crecientes cantidades de recursos, mientras que el gobierno de la Cuarta Transformación decidió poner pausa a las inversiones de las empresas privadas nacionales e internacionales.

Y aunque el gobierno lópezobradorista se ha esforzado por inyectar capital a la petrolera, y anunciará medidas adicionales de alivio fiscal para la empresa estatal, los recursos presupuestales son limitados frente a los elevados niveles de recursos que requiere y las dudas que tiene los mercados respecto de un modelo de exploración y producción basado en aguas someras y capital gubernamental.

Por eso, las próximas horas y días serán definitorios para el destino económico de México.

Plan es destino

Pemex está “en el ojo del huracán”. Muy recientemente una calificadora colocó sus títulos en calidad de bonos basura.

No sólo las calificadoras, todos los analistas especializados esperan que la administración de Pemex presente un plan con estrategias definidas y metas asequibles.

Lo que todos desean es que el Plan de Negocios de Pemex le de viabilidad financiera a la petrolera.

Y que al mismo tiempo, permita ver de qué tamaño serán las inyecciones de capital que realizará el gobierno mexicano.

Por eso, el próximo Plan de Negocios de Pemex marcará su destino y el de la economía nacional.

 

Relevos

Para estos días, luego de la renuncia-denuncia del ahora exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa —que develó la intensa y creciente preocupación de quien fuera responsable de las finanzas públicas por la toma de decisiones de este gobierno, sin sustento, y la persistencia en la realización de onerosos proyectos de infraestructura y costosos programas sociales—, se registrarán varios movimientos en la estructura de la Hacienda pública.

En primer lugar, tendrá que ocurrir este jueves la ratificación, en sesión extraordinaria de la Cámara de Diputados, de Arturo Herrera como secretario de Hacienda, designado por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Es muy probable que de manera inmediata se realice la designación del sustituto de Herrera, en la subsecretaría de Hacienda.

El relevo tendrá que tener el tamaño y los conocimientos necesarios para llevar adelante la operación de las finanzas del país y al mismo tiempo conozca al dedillo el tema fiscal porque su cartera incluye el rubro de ingresos.

El nuevo secretario de Hacienda tendrá que definir su equipo y fortalecerse internamente porque el reto que tiene enfrente es singular y mayúsculo.

ATISBOS

FUEGO.- En el fuego cruzado en el que se convirtió la renuncia de Carlos Urzúa a la secretaría de Hacienda, estalló tremendo misil contra el jefe de la oficina de la Presidencia de la República, Alfonso Romo.

El extitular de las Finanzas Públicas le puso nombre al conflicto de interés que señaló en su carga con la que dimitió.

Urzúa señala que Romo tiene acceso a información privilegiada del gobierno y podría utilizarla a favor de sus negocios.

En entrevista para la revista Proceso, mencionó con todas sus letras a Romo.

Sin embargo, el propio Romo asegura que desde el año 2002 ya no está en el Consejo de Administración de Véctor y sus hijos nunca han estado en él. Aunque su hermano, sí es accionista.

INICIATIVA.- Que sigue viva la explosiva iniciativa que hace algunos meses puso a temblar a los mercados por su intención de regular las comisiones bancarias.

El senador Ricardo Monreal lo dijo y así lo dejó de claro. En días pasados presentó su libro Reforma al sistema financiero mexicano y ante un grupo numeroso de legisladores, expuso que las tasas de interés por créditos y los servicios que ofrece la banca privada en México, son de las más caras del mundo.

Además aseveró que tales servicios se concentran en tan sólo siete bancos, que deberían ofrecer a los mexicanos los mismos beneficios que dan en otras partes del orbe.

El poderoso legislador dijo que no es posible que en el país haya más de 5,300 comisiones por diversos servicios que presta la banca.

El líder de la bancada de Morena en el Senado y presidente de la Junta de Coordinación política aseveró que es necesario revisar todo el sistema financiero, ya que México es de los pocos países en el mundo que tiene un sistema de tasas diferenciadas. Durante la presentación de su libro hizo hincapié en el capítulo sobre el Fobaproa.

Mencionó que no obstante que los mexicanos hemos pagado 859,000 millones de pesos sólo por intereses del rescate bancario, aún debemos 467,000 millones de pesos que seguiremos pagando por ese concepto.

Monreal parece decidido a volver a colocar en la mesa de la discusión pública el delicado tema de las comisiones. Veremos en qué contexto lo hace, porque de que tiene un componente político, lo tiene. Al tiempo.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.