Previsiblemente, el actual entorno de bajos tipos de interés se mantendrá durante un periodo largo de tiempo, al menos en Europa. En concreto, el impacto de las políticas expansivas del BCE para el conjunto de las familias ha sido positivo: han visto cómo se han reducido sus gastos por créditos en mayor medida que sus ingresos provenientes de los depósitos (se excluyen del análisis otros productos de ahorro). Dentro del conjunto de los hogares el impacto es dispar, ya que depende de la estructura de su balance financiero.

El impacto sobre los hogares tiene un componente de precios y otro de cantidades. Con respecto a los precios, por un lado los créditos se han abaratado, principalmente, debido a las especiales características del mercado hipotecario español, que fundamentalmente es a tipo variable; y, por otro, la rentabilidad de los productos de ahorro se ha visto reducida. Con respecto a las cantidades, se ha producido un necesario proceso de desapalancamiento y han cambiado las preferencias de los hogares en sus inversiones (primero buscando rentabilidad en los pagarés y después mostrando mayor interés por la liquidez en los depósitos a la vista).

La caída de los gastos financieros se ha repartido de manera similar entre las dos clases de crédito a hogares, pero las razones fundamentales han sido distintas: más por la reducción de los tipos de interés en el crédito para la adquisición de vivienda y más por desapalancamiento en el resto de financiación a hogares (consumo, préstamos personales...).

Por su parte, el descenso de los tipos de interés se ha trasladado de manera más acompasada a lo largo del tiempo a los ingresos de las familias por sus depósitos. En una primera fase de la crisis los depósitos estaban fuertemente remunerados, y posteriormente los recursos se trasladaron hacia productos más rentables (mayoritariamente pagarés, excluidos del análisis) que no tenían que realizar aportaciones adicionales al Fondo de Garantía de Depósitos, y así las familias compensaron en parte la bajada de dichos ingresos.

En los próximos trimestres, con unos tipos de interés que seguirán previsiblemente bajos, no se producirán importantes cambios en la carga financiera neta de los hogares. Los gastos financieros se mantendrán en niveles contenidos, elevándose ligeramente por un mayor apetito por financiación. Los ingresos financieros provenientes de los depósitos se mantendrán en niveles similares a los actuales, salvo que los hogares reduzcan su interés por la liquidez y busquen productos más arriesgados que ofrezcan mayor rentabilidad. Por tanto, las políticas expansivas del Banco Central Europeo tienen un efecto complejo en los diferentes agentes de la economía pero, en el caso de las familias españolas, el impacto neto ha sido y seguirá siendo positivo.