Después de un 2020 en el que la economía mexicana experimentó su recesión más profunda en siete décadas, con una contracción del PIB de 8.2%, el 2021 fue un año con un importante pero insuficiente rebote.

Los especialistas anticipan un crecimiento del PIB de aproximadamente 5% para el recién concluido 2021. Aunque dicha cifra es considerablemente superior a los pronósticos de principio de año, que se ubicaban en 3.5%, el PIB en términos reales se encuentra casi 5% por debajo del nivel que tenía al cierre del 2018.

Aunque México fue de los pocos países que no implementó ningún tipo de estímulo fiscal para enfrentar la pandemia, nuestro país se benefició indirectamente del ambicioso plan de estímulos fiscales y monetarios implementados por Estados Unidos en dos vertientes: las remesas y las exportaciones.

La economía estadounidense debió cerrar el 2021 con un crecimiento cercano a 5.5%, cifra considerablemente superior al consenso de estimados al principio del año pasado que se ubicaba en 4 por ciento.

Durante los primeros 11 meses del 2021, el monto de remesas que mandan los migrantes mexicanos a nuestro país tuvo un incremento de 26.7% con respecto al mismo periodo del 2020, llevando el monto acumulado a un récord de 46,834 millones de dólares. Una vez que se publiquen los datos de diciembre, lo más probable es que el monto supere 50,000 millones de dólares.

Estos flujos, que fueron impulsados por los apoyos al desempleo que recibieron millones de trabajadores en Estados Unidos, han jugado un papel fundamental en la recuperación del consumo en nuestro país. Por otro lado, el sector exportador se benefició de la reapertura económica y del creciente enfrentamiento comercial entre Estados Unidos y China.

Sin embargo, las exportaciones, y particularmente el sector automotriz, se vieron negativamente afectadas por las disrupciones en las cadenas de suministro a nivel global y en especial en la industria de semiconductores. La normalización gradual de las cadenas de suministro en este 2022 debe de darle un impulso al sector exportador de nuestro país.

Sin embargo, la mayoría de los especialistas anticipan una desaceleración importante para nuestra economía en el 2022 y el 2023. En concreto, la mediana de pronósticos en la publicación más reciente de la encuesta de especialistas que realiza Citibanamex arroja un estimado de crecimiento del PIB de 2.8% para el 2022 y de 2.2% para el 2023. El consenso para el 2022 está considerablemente por debajo del estimado oficial de 4.1% incluido en la última versión de los Criterios Generales de Política Económica. En la opinión de este columnista, el estimado de 2.8% del 2022 corre un riesgo importante de ser revisado a la baja. Aunque la economía de Estados Unidos podría mantener un ritmo de crecimiento sólido en el 2022, el retiro de los estímulos fiscales y monetarios presentará un contexto global más complicado para nuestro país.

Si a esto sumamos la ausencia de otros motores de crecimiento internos y el desplome en la inversión pública y privada de los últimos años, podemos pensar que el rebote del 2021 difícilmente se traducirá en una recuperación sustentable. Además de reactivar el crecimiento, las autoridades económicas enfrentan el reto de reducir la inflación que en el 2021 cerró en 7.4%, su nivel más alto en dos décadas.

Banco de México debe de refrendar su mandato único de estabilidad de precios elevando la tasa de interés de referencia en por lo menos un punto y medio, ubicándola en 7% para el cierre del 2022. Los especialistas anticipan una disminución en la inflación a niveles cercanos a 4% para el cierre de este año. Alcanzar esta meta será un reto complicado.

joaquinld@eleconomista.mx

Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de EP Capital, S.C.

Sin Fronteras

Joaquín López-Dóriga Ostolaza es Socio Director de EP Capital, S.C., una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones fundada en 2009.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorífica y el promedio más alto de su generación. Cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la Beca British Council Chevening Scholarship Award.

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