El día de ayer se presentaron algunos avances importantes en los indicadores de desempeño ambiental de México y los beneficios de un manejo sustentable de las tierras; hoy se presentan algunos tópicos de interés para los emprendedores.

En la actualidad, los empresarios mexicanos están apostando a los modelos de producción que sean productivos, rentables, competitivos y sostenibles, los cuales son la clave para obtener incrementos en productividad e ingreso de sus negocios.

Los resultados en los indicadores internacionales de desarrollo, en materia de sostenibilidad ambiental, presentan avances significativos, pero el reto para el logro de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) de las Naciones Unidas sigue siendo mayúsculo.

El informe de avances 2014 de los ODM señala que entre el 2000 y el 2010, en todo el mundo, se perdieron aproximadamente 13 millones de hectáreas de bosques anualmente; las principales causas de deforestación fueron la urbanización y la expansión de la agricultura comercial a gran escala. Asimismo, reporta que las emisiones globales de dióxido de carbono continúan con una tendencia alcista; en el 2011 fueron casi 50% más altas que las registradas en 1990.

Entre los resultados positivos más destacados en el informe, se menciona que las medidas internacionales adoptadas están a punto de eliminar las sustancias que agotan la capa de ozono, y que el porcentaje de áreas terrestres y marítimas costeras protegidas ha ido en aumento. Las áreas protegidas cubren ya 14.6% de la tierra y 9.7% de las áreas marinas costeras.

Ante los retos que implica el avance en el manejo sustentable de los recursos, se han creado iniciativas globales y regionales que definen las directrices en las áreas clave de gestión ambiental y desarrollo sostenible. Ejemplo de ello es la Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible.

También se han diseñado programas y acciones de ámbito nacional que fomentan las prácticas para la conservación, restauración, reforestación y mejoramiento del suelo, como es el caso del Procampo Ecológico; así como otros programas orientados al Manejo Integral de Cuencas con fines productivos.

Igualmente, se han puesto en marcha acciones como los corredores biológicos orientados a la conservación de la diversidad, a la valoración de sus servicios ambientales y a la promoción del desarrollo humano sostenible.

Otras acciones de interés son las certificaciones ambientales, las cuales tienen potencial para vincular mercados emergentes con territorios de altos niveles de pobreza y marginación, pero también con enorme valor ambiental.

A nivel global, se están orientando esfuerzos y recursos al desarrollo de la agricultura climáticamente inteligente, definida como aquella que incrementa de manera sostenible la productividad, la adaptación, y la mitigación ante el cambio climático.

Bajo este panorama, la problemática aún existente y las regulaciones ambientales cada vez más exigentes abren un espacio interesante para los empresarios emprendedores que están dispuestos a no ser parte del problema, y sí a hacer negocios, siendo parte de la solución.

Claudia Graciela Cervantes Rodríguez es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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