A estas alturas sabemos que la inflación estará por encima de 6% y el crecimiento económico estará abajo de 3% y quizás abajo de 2 por ciento. También sabemos que nuestros gobiernos son talentosos para calcular estas cifras de la manera que mejor haga ver al país. Puesto de otra manera, la situación es peor de lo que sugieren.

La relación entre inflación y crecimiento es compleja, pero basta decir que el crecimiento económico tiende a empujar la inflación y que la inflación sin crecimiento económico es un fenómeno sumamente alarmante.

La combinación de factores empeora cuando se toma en cuenta que el nivel de desempleo ha sido bajo y estable; la relación entre la inflación y el empleo es aún más directa que con el crecimiento económico y un alza en la inflación con un desempleo ya bajo nos apunta a una inhabilidad del Banco de México a estimular la economía, preocupante considerando los estímulos monetarios existentes, o una baja considerable en la balanza comercial, igual de preocupante considerando el tipo cambiario.

Lo que nos debe robar tranquilidad al nivel individual es que nuestro dinero vale mucho menos sin que estemos ganando más en un momento pujante en el resto del mundo, incluyendo economías similares a la de México. Aún más inquietante es que las cifras macroeconómicas no son compatibles con lo que se ve en las calles.

Es redundante y erróneo creer que porque vemos crecimiento económico a nuestro alrededor, hay crecimiento generalizado en el país. Sin embargo, números récord en ventas de automóviles nuevos, cientos de edificios verticales y una demanda de consumo estable con inflación elevada no son compatibles con los datos macroeconómicos y si yo les digo que han subido los precios considerablemente (>6%), la inversión extranjera (8.8%) y el gasto gubernamental (3.15%) sin que suban sus ingresos (<2%), ¿dónde carajos está el dinero?

Se lo robaron. Obvio y en este caso indiscutiblemente cierto. ¿Quiénes? A pesar de la enorme disparidad de ingreso, no fueron los empresarios, eso se vería en el crecimiento económico. Los gobernantes, al menos en parte, seguramente están saqueando las urnas como no se ve desde el siglo XX (saquen sus propias conclusiones de cuál partido recuperó el poder), pero no explica el barranco entre lo que está entrando a la economía y lo poco que está produciendo.

Es el crimen organizado en donde está la zanja y nunca se había visto tan claro. No ha habido mejores años para el narco que el 2017 y finalmente está desmentido cualquier mito de que el narcotráfico es bueno para “el pueblo”. Nos están saqueando y los dejamos cada vez que nos hacemos de la vista gorda. Cada vez que alguien nos hace un pago grande en efectivo, si pagamos una renta que sabemos que es baja por una propiedad que vale una fortuna, al contratar servicios en el Roku pirata, cambiar pesos a dólares en niveles menores a los del Banco de México, quizás más que nunca, cuando dejamos pasar un crimen desaforado; sea o no efectiva la fuerza judicial. Nos están vaciando la cartera, la mayor parte del tiempo con una sonrisa y no una pistola.

Juan María Naveja

Comunicador

Al Margen

Es analista, consultor y conferencista. Autor del libro Periodismo Radiofónico una Revisión Inconclusa, Editorial Porrúa y Coautor de Comunicación Política 2.1 modelo para armar, Editorial Etcétera.