La operación criminal Lava Jato (auto lavado) se hizo pública el 17 de marzo del 2014; su nombre refleja el modelo de servicios donde la red de corrupción elaboraba la seductora alquimia del dinero: estaciones de servicio de lavado. En pesos mexicanos, entre el 2004 y 2012, la empresa estatal Petrobras desvió más de 52,000 millones. ¿En verdad el presidente Lula y su ministra de Energía, Dilma Rousseff, no se enteraron del desangrado institucional?

La red de corrupción se desplegó prácticamente por toda Latinoamérica a través de la constructora Odebrecht. Con la excepción de México, donde es casi imposible la aplicación de la justicia a quienes habitan en la cima del poder (Emilio Lozoya), varios políticos se encuentran tras las rejas.

El Superior Tribunal de Justicia determinó, por 6 votos contra 5, no conceder el habeas corpus al expresidente Lula, por lo que tendrá que ingresar a prisión en las próximas horas. Al margen de su decisión, no se puede tolerar que un político que carga con 12 años y un mes de condena sobre sus espaldas quiera fugarse de la justicia a través de las elecciones presidenciales.

La obsesión de Lula por participar en las campañas para convertirse en presidente no sólo representa un desprecio a la sociedad, con su actitud, la parte y la polariza.

Un ejemplo son las expresiones de las fuerzas armadas. La noche del martes, el comandante general del ejército, Eduardo Villas Boas, utilizó su cuenta de Twitter para enviar un mensaje al Supremo Tribunal de Justicia. Escribió que las fuerzas armadas repudian la impunidad. Su mensaje enrareció al entorno.

El juez Sérgio Moro fisuró la imagen de Lula al sentenciarlo con prisión por su corrupción pasiva y lavado de dinero. Su investigación fue rigurosa.

¿Quién es Moro?

El diario argentino La Nación le preguntó el 5 de abril del 2017 por qué razón pudo impulsar la investigación Lava Jato. Aquí su respuesta: “Es difícil definir por qué ocurrió en aquel preciso momento, cuáles fueron los factores... Pienso que hubo una construcción paulatina de instituciones cada vez más fuertes en Brasil, y este caso no sale de la nada, sino que se suma a una línea de casos precedentes en los que las instituciones brasileñas enfrentaron ese problema. Así que, en cierta manera, la operación Lava Jato viene a fortalecer la esperanza”.

¿Cree que esa esperanza pueda extenderse a América Latina?, pregunta el reportero. “Seguramente, porque los países de América Latina tenemos una historia en común, son democracias relativamente jóvenes, que en el pasado atravesaron situaciones de inestabilidad política y algunas pasaron por problemas similares, como gobiernos militares. Y aunque las instituciones no respondan de manera homogénea en América latina, se muestran cada vez más fuertes, y creo que ése es el caso también en la Argentina”, comentó Moro.

Anoche, tras 10 horas de discusión, la presidenta del Superior Tribunal de Justicia rompió el empate a 5. Su voto fue decisivo.

Lula irá a la cárcel.

Brasil quedará polarizado.

Sus instituciones, a largo plazo, se fortalecerán.

Tiene razón Moro: existe la esperanza.

@faustopretelin

FaustoPretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.