En nuestra entrega anterior, denunciamos el desproporcionado costo que implica para los contribuyentes la realización de procesos electorales en nuestro país. La burocracia electoral y la asignación de recursos a los partidos políticos para sus campañas importan para este año en el que no hay votaciones federales un monto superior a los 20,000 millones de pesos. Dentro de esa cantidad consideramos el llamado Impuesto a la Radio y Televisión (IRTV) que, según la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) del 2017, tiene un valor en especie (tiempo aire de radiodifusión) de 2,740.5 millones de pesos.

El IRTV fue la respuesta sancionatoria del gobierno a las empresas radiodifusoras por haber reportado los sucesos del 2 de octubre de 1968. En adición a los impuestos que cualquier otra sociedad paga (ISR, IVA, etc..,), estas empresas deben aportar 25% sobre el monto de las ventas a sus anunciantes. Por decreto presidencial se establece la opción de cubrir ese 25% mediante un pago en especie con la cesión diaria de 35 minutos para la radio y 18 para la televisión (tiempos fiscales) para que el Estado mexicano pueda anunciarse diariamente en todas las estaciones de radio y televisión.

La reforma electoral del 2007 permitió a los partidos políticos adueñarse de los tiempos fiscales (y parte de los tiempos de estado que suman otros 30 minutos) para otorgarles hasta 48 minutos para promover sus campañas electorales con cargo a los contribuyentes. ¿Cuánto vale realmente todo ese tiempo? Veamos.

La estimación en especie del IRTV en la LIF del 2017 es la misma que en el 2012, año de elecciones nacionales: 2,740.5 millones de pesos. De conformidad con información pública, en el 2012 partidos y autoridades electorales dispusieron de 22 millones 528,000 minutos desde las precampañas hasta la jornada electoral en las 2,335 emisoras nacionales.

Tomando en cuenta que el valor comercial promedio por spot es de 57.53 pesos en televisión, de 19.27 en radio FM y de 17.62 en radio AM, expertos en la materia calculan que el costo en precampaña y campaña por los casi 225,000 anuncios diarios importan un monto total de 884.7 millones de pesos.

Equivalen 22.5 millones de minutos a 15,000 días de radiodifusión continua de información inútil, promesas huecas y ofertas políticas irrealizables. La estatización de facto de gran parte de la radiodifusión para otorgársela a la partidocracia daña a la industria de radio y TV que no puede comercializar esos minutos, daña a la recaudación que no grava con ISR e IVA a ese tiempo aire, daña a los contribuyentes, daña a los votantes y, por último, daña a la democracia nacional por hacerla costosa y poco fiable. La libertad de expresión fue coartada en 1968 mediante un impuesto cuya recaudación sigue favoreciendo en exclusiva a la clase política. Inadmisible.

@erevillamx