El asesinato de Mariana Sánchez Dávalos, pasante de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Chiapas que realizaba su servicio social en una clínica rural en Ocosingo, ha causado indignación y enojo en el país.

Mariana, de 24 años, aparentemente fue muerta por un médico a quien ella había denunciado por acosarla sexualmente.

Su cuerpo fue encontrado colgado, el 28 de enero, en el cuartucho donde vivía.

Su muerte cobró relevancia al saberse que nadie atendió sus denuncias y que el ministerio público dictaminara que se suicidó y ordenara la cremación de su cuerpo sin autorización de sus parientes.

Sobre la explotación a los médicos residentes, y con base en su propia experiencia, escribió en agosto del 2016 mi hermana, la doctora Josephine Ruiz-Healy, en el sitio saludiario.com.

Su artículo, El espeluznante Servicio Social: Si sobrevives te harán el favor de darte tu título, advertía los peligros que corren las y los pasantes de medicina que realizan su servicio social. Por razones de espacio transcribo parte de su texto:

“Una encuesta a pasantes realizada en 2015 (...) reportó que ‘el 75% de los médicos que laboran en una zona rural ha padecido algún tipo de violencia física, extorsión, secuestro, amenaza, asalto a mano armada y en algunos casos ha derivado en homicidio’.

“¿Cómo es posible que en el proceso y por una remuneración ínfima miles de jóvenes arriesguen su vida sin que las mismas instituciones educativas ni los gobiernos estatales les ofrezcan las más mínimas garantías, pero al mismo tiempo les exijan mucho?

“¿En realidad es prudente que cerca del 75% de los centros de salud de primer nivel sean atendidos por pasantes?

“¿El Servicio Social mejora las condiciones de salud de las poblaciones cuando no hay equipamiento o insumos necesarios, ni la experiencia ni el apoyo necesario?

“¿Se trata de tener una fuente laboral interminable que le da personal médico mal pagado a una mayoría de clínicas remotas que difícilmente pueden atraer a un médico de planta?

“Tampoco es justo para la población (...) Se pretende que el estudiante que aún no tiene título ni licencia ni experiencia funja como el médico de planta.

“... nadie puede obligar a un pasante que realiza su Servicio Social a quedarse en un lugar peligroso.

“Tal vez deberían pasar una semana en estos lugares los que critican a padres por recoger a sus hijos de situaciones peligrosas o a pasantes por abandonar una plaza. O conversar con las familias de Norma Angélica Ávila, María Teresa Adona, Rocío Basoco, Gonzalo González, Edgar Rodríguez, Julio Arroyo, quienes fueron brutalmente asesinados al realizar sus servicios sociales. Y faltan nombres...

“La responsabilidad de operar las instalaciones debe ser de las universidades que mandan ahí a sus estudiantes. Las dependencias estatales y del Sector Salud deben proteger a todo el personal.

“Nada justifica el trabajar en un entorno en donde no se garantice la integridad física del pasante, que por la misma índole de su trabajo es un ser humano con gran sentido de la responsabilidad social y mucho afán de servir a su comunidad. Que sean recíprocos los que los mandan a ponerse en peligro”.

El artículo está disponible en www.saludiario.com/el-espeluznante-servicio-social-si-sobrevives-te-haran-el-favor-de-darte-tu-titulo.

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

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