La semana pasada, el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, promulgó una reforma que le quita al estado la posibilidad de concesionar, a cambio de una contraprestación, la operación de las autopistas de peaje en caso de forma directa a los mismos inversionistas originales una vez que se ha recuperado la inversión y el rendimiento contractual de acuerdo con los términos establecidos en los títulos de concesión.

La iniciativa, impulsada por el diputado Faustino de la Cruz, nació de un reclamo. En este sentido, el espíritu de la iniciativa que eventualmente fue respaldada por legisladores de todos los partidos políticos invita a una reflexión profunda. Nos recuerda, a todos los concesionarios del Estado de México y quizás más allá, que nuestra operación de la infraestructura carretera debe agregar valor de una manera clara y diferenciada a lo largo de toda la vida de una concesión. Debemos marcar una diferencia tan clara en movilidad que nuestros usuarios —y también los ciudadanos de las comunidades donde trabajamos— lo puedan reconocer. Sólo así se puede crecer; sólo así es sostenible nuestra industria en el largo plazo.

Desde una perspectiva práctica, sin embargo, el impacto de la reforma a la Fracción IV del artículo 17.43 del Código Administrativo del Estado de México (llamada coloquialmente por algunos Ley OHL), directamente sobre nuestra operación, es nulo. En primer lugar, nuestra organización ya no representa ni los intereses, ni la visión, ni el respaldo de acción alguna del grupo español OHL. Nuestro cambio de nombre a Aleática, por visible que sea, francamente es lo de menos. Es más importante el que no conservamos ni la misma cultura, ni la misma estructura, ni las mismas prioridades. Somos una compañía totalmente independiente de ellos. Desde el 2018, Aleática es un operador puro de infraestructura de transporte, respaldado por IFM Investors, uno de los fondos más destacados en todo el mundo por sus inversiones en compañías como la nuestra. Esto ha traído una importante agenda en torno a fortalecer nuestro gobierno corporativo y la transparencia en nuestro actuar diario. La publicación de nuestros títulos de concesión, sus anexos e información contextual que facilita su entendimiento (disponibles en http://www.transparencia-aleatica.com.mx) es una iniciativa pionera en su tipo que, junto con acciones para fortalecer la independencia de nuestro Consejo de Administración y nuestra estructura de compliance global, demuestra con claridad este compromiso.

A nivel de operación, es importante señalar que nuestros activos concesionados en el Estado de México son activos jóvenes. Esto significa que, después de dedicar por algunos años sus ingresos completos a las contraprestaciones establecidas contractualmente con el gobierno y al pago de financiamientos adquiridos, apenas nos han empezado a permitir la recuperación de una pequeña parte de la inversión que desplegamos para poder construir la infraestructura. Todo esto bajo un estricto apego al Estado de Derecho

La llamada Ley OHL afecta a activos maduros, cuya inversión está por terminar de recuperarse y, por ende, cuya concesión está por expirar. Nuestros activos distan de estar en estas etapas de madurez dentro de la vida de la concesión en la que las consideraciones posconcesión se vuelven elementos financieros y operativos relevantes. Tanto al Viaducto Bicentenario como al Circuito Exterior Mexiquense son activos jóvenes que no han producido el rendimiento contractual y faltan décadas de operación bajo los términos establecidos por el título de concesión. De hecho, el Viaducto Bicentenario nunca ha pagado un dividendo. Es decir, los cambios originados por la llamada Ley OHL nunca tuvieron impacto directo en nuestra valoración de los proyectos. Por lo tanto, su reforma tampoco.

Claro que, aunque sea en muchos años, eventualmente llegaremos a este punto. Hoy es muy difícil predecir cómo habrán evolucionado los modelos de concesión para ese entonces y está sujeto a muchas suposiciones y si habrá oportunidades o no de continuar renovándolas y operándolas bajo esquemas de beneficio mutuo, tripartita, entre gobierno, usuarios y empresas concesionarias. Pero es nuestra aspiración haber generado valor de una forma tan clara que las comunidades, los usuarios y sus representantes —los gobiernos— quieran seguir trabajando estrechamente con nosotros para plantear y ejecutar soluciones de movilidad inteligente.

*Sergio Hidalgo es director general de Aleática en México.