Si tuviera que elegir sólo una lección como la más importante que he aprendido hasta ahora, sería la del valor de la incertidumbre. No es una lección fácil de aprender, pues todos los sistemas que como sociedad hemos construido: religioso, educativo, incluso familiar, están hechos para llenarnos de certeza, incluso en aquellos casos en los que las respuestas no existen, no aun al menos. Estudia para tener una buena carrera, memoriza para que des por hecho que lo que dice aquel libro, el de los errores ortográficos, es verdad. Elige una buena pareja para que puedas formar una buena familia; forma una buena familia para que no tengas una vejez solitaria. Ahorra para el retiro. Come una manzana al día. No fumes. Haz ejercicio. ¿Tienes dudas sobre algo que la ciencia aún no puede explicar? No te preocupes, la religión lo hará. Y si existe algo que la religión tampoco pueda explicar, entonces, te queda la resignación. “Dios quiso que no supieras”, y eso da también la falsa sensación de certidumbre.

Mi papá contaba que cuando alguien le decía: “Buenas tardes”, él volteaba a ver su reloj para confirmar que fuera cierto. Mientras nos movemos en una sociedad que venera las respuestas correctas, se nos olvida que ha sido a través de la duda, la sospecha y por supuesto las preguntas, que hemos logrado llegar hasta donde estamos. Hacer las preguntas correctas es por supuesto un camino para acercarnos a la verdad, también para llevarnos a lugares que ni siquiera imaginábamos como posibilidad, y todavía más interesante, si éstas obtienen respuesta son también una inigualable oportunidad para ponernos en los zapatos del otro, y si somos lo suficientemente receptivos, poder ver el mundo a través de sus ojos.

Para poder preguntar tenemos que deshacernos de la tentación de creernos dueños de la razón. Es necesario aplacar al ego y asumir que para aprender más debemos reconocer lo poco que sabemos. Finalmente, bien dicen que no existen las preguntas tontas, sólo tontos que no preguntan. A lo largo de estos años he aprendido que las preguntas pueden hacer reír, hacer llorar, y sólo ofenden cuando aquel que se siente cuestionado no tiene una respuesta. Por esto, en este espacio encontrarán más preguntas que respuestas, pues soy un gran saco de dudas, y aprovecho todo lo que no sé como una invitación para pensar, que sólo es apta para quienes tengan la capacidad de asumir que no lo saben todo, y que lo más interesante del mundo es aquello que aún estamos por descubrir.

Algunas preguntas sobre el fin de semana:

¿Por qué ninguna autoridad en México explicó esa parte del acuerdo en la que Trump aseguró (vía Twitter, con tuit y autorretuit) que vamos a comprar grandes cantidades de productos agrícolas de sus granjeros patriotas? ¿Sólo de los patriotas? Dato curioso: en marzo, la Balanza Comercial Agropecuaria y Agroindustrial tuvo el mayor saldo positivo en 25 años, desde 1995. Aunque las exportaciones de bienes agrícolas del primer trimestre de este año son menores a las del primer trimestre del 2018, no así en los bienes agroindustriales (Fuente: Análisis de la Balanza Comercial Agroalimentaria de México, marzo 2019, SIAP y Banco de México.)

En serio ¿quién le puso el nombre al mitin de Tijuana? ¿Fue la misma persona que nombró el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado? ¿Nadie ve la contradicción entre celebrar una amistad y defender la dignidad en el mismo evento?

¿Quién ganó más: Trump o Ebrard? ¿Quién perdió?

“En cualquier caso, disfruto ver hasta dónde irán las malas administraciones para preservar lo que llaman su independencia, que en realidad quiere decir, sus trabajos.” Donald Trump, El arte de la negociación.

Pamela Cerdeira

Periodista, conductora, locutora, escritora y comunicadora mexicana

Columna invitada

Periodista, conductora, locutora, escritora y comunicadora mexicana. Conduce el programa "A Todo Terreno" en MVS Radio. Ha escrito para diversas publicaciones y trabajado en distintos espacios en radio y televisión.