El gas natural es un energético relativamente limpio: su principal componente es el metano, y para producir una cierta cantidad de energía al quemarse emite aproximadamente la mitad del bióxido de carbono que generan el carbón y el petróleo en su empleo como combustibles. Por ello se le ha considerado como un energético de transición en el proceso de descarbonización que el mundo ha iniciado para enfrentar el calentamiento global. México, al substituir el combustóleo por gas natural en la generación de electricidad, ha dado un primer paso en esa dirección.

Sin duda, desde la perspectiva económica y ambiental, el incremento en el consumo de gas natural es conveniente para el país. Sin embargo, para que el beneficio de su utilización sea real, es necesario garantizar que la producción, la importación, el transporte y el consumo de este energético se realicen sin emisiones fugitivas de metano.

El potencial de calentamiento global del metano es mayor que el del bióxido de carbono; es uno de los llamados gases de efecto invernadero de vida corta, que se estima son responsables de un tercio del calentamiento global total. Cabe destacar que el metano es, después del bióxido de carbono, el gas de efecto invernadero con mayores emisiones. Es por lo tanto urgente encontrar en México soluciones que ayuden a reducir las emisiones fugitivas de este gas, así como su venteo y su quema improductiva.

Recientemente, se han realizado diversos esfuerzos para evaluar estrategias para reducir las emisiones de metano en la producción de petróleo y gas; y de acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, a nivel mundial, entre 40 y 50% de estas emisiones pueden reducirse de manera costo-efectiva contribuyendo a una disminución de 75% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero con respecto a los niveles del 2015. El sector petróleo y gas de México se encuentra entre los principales emisores de metano a nivel mundial.

El Centro Mario Molina, en colaboración con el Environmental Defense Fund, realizó un análisis en esta materia y determinó que México puede, a costos razonables, reducir las emisiones de metano del sector petróleo y gas en más de 50% hacia el año 2020. De estas reducciones, 40% podría realizarse a un costo negativo, o sea que las inversiones realizadas se pagarían en su totalidad y podrían generar beneficios económicos adicionales. Es importante mencionar que, con la implementación de las medidas propuestas, se podría superar el objetivo de México de reducir de 40 a 45% las emisiones, cumpliendo con los compromisos ante la Alianza de América del Norte para el Clima, la Energía Limpia y el Ambiente. Asimismo, se podría cumplir con casi 35% de la meta planteada por México ante el Acuerdo de París para este sector.

En agosto de este año la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) publicó, para consulta pública, una propuesta de “Lineamientos para la Prevención y Control Integral de las Emisiones de Metano en el Sector Hidrocarburos”. Con base en la información disponible a nivel internacional y los estudios realizados en el Centro Mario Molina, consideramos que las disposiciones propuestas por la ASEA incluyen medidas que son costo-efectivas y sin duda promoverán el uso racional de los recursos, y conllevan importantes beneficios ambientales y sociales. Estos lineamientos, que aún deben ser finalizados por la actual administración, sugerimos que sean implementados de forma prioritaria y efectiva en la nueva administración. Consideramos que estas disposiciones representan un paso inicial y un piso mínimo de control, que deben estar sujetas a su continua evaluación y mejora.

*Es Premio Nobel de Química.